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Una mirada al porrismo en Durango

El porrismo en Durango se da básicamente en la UJED, aparece durante la rectoría de José Hugo Martínez Ortiz (QEPD) hay quienes se lo achacan a él en lo personal, nosotros creemos que si bien lo toleró se enlazaron otros funcionarios que lo solaparon y protegieron, sobre todo directores de escuelas.

La época del porrismo más agresiva se dio en la UJED a finales de los setentas y quizá principio de los noventas. Esperemos que en la discusión del texto se precisen fechas. Las características de los porros siempre son las  mismas; fósiles, cobardes, agresivos, tienen controles del poder como la FEUD, las autoridades son sus aliadas, consumidores de drogas, corrompedores de jóvenes, subsidiados dentro y fuera de la institución, se conducen con total impunidad.

El objetivo de los porros es amedrentar, generar miedo, actuar contra los grupos estudiantiles más críticos y organizados, también contra otras instancias incómodas. En Durango los estudiantes más hostigados fueron  los del CCH. El método de estudio en donde se privilegia la investigación y el que los maestros tengan una visión social más abierta, hace  que el estudiante cuestione su realidad. Los “ceceachinos” se involucraban de manera solidaria con los movimientos sindicales, campesinos y urbanos.

No fueron pocas las golpizas que recibieron estos estudiantes. En la Prepa Nocturna destruyeron los murales pintados por José Hernández Delgadillo, destacado muralista mexicano. La causa, tener sus pinturas mensaje social, en aquellos tiempos se llamaba de protesta, fue en el tiempo que el licenciado Carlos Garza Limón fue presidente de la prepa. Por supuesto, alguien de la misma administración universitaria los mandó a destruir una expresión artística, orden propia de gorilas.

En lo personal y como dirigente del sindicato de trabajadores administrativos de la UJED (STEUJED) fuimos agredidos en varias ocasiones. En las huelgas los compañeros eran golpeados en sus guardias nocturnas, eran acciones rápidas, cuando llegaban las brigadas de apoyo habían huido.

Incluso en una ocasión fuimos tiroteados por porros que nos dispararon  desde la plaza IV Centenario, la agresión la repelió la comisión de seguridad integrada por un cuerpo de veladores, entre ellos recuerdo que participó: Mario Galindo, Jesús (Vick) Salas, Francisco Gonzales (Pancho) el viejo Solano (no recuerdo su nombre) y otros más que no recuerdo. Los porros huyeron.

Frente al sindicato había una gasolinera, un día un grupo de porros me esperó que saliera en la noche, me llevaron a un cuartito y ahí me tundieron.

Actualmente los porros están pasivos, no es que no haya, simplemente no se necesitan, siempre hay ejército de reserva. El contenido académico fue diluyendo el espíritu crítico de los estudiantes, los alineó a una educación libresca alejada de la realidad social. Los maestros no someten a discusión los fenómenos sociales, no se les genera ningún compromiso con la sociedad.

La trinchera que quedaba era el STEUJED, la misma izquierda universitaria se encargó de golpearla, lo despojaron de sus principios de ser crítico, denunciar y protestar,  solidario con movimientos sociales y campesinos. La izquierda oportunista terminó de aliada con la rectoría, callaron a cambio de dádivas jugosas.

Se convirtieron en porros y represores de los trabajadores que sostenían el proyecto sindical crítico, independiente y solidario, prueba de ello, a la asamblea espuria en la que tomaron el poder introdujeron rifles y pistolas. Ahora hasta quieren la rectoría. Qué pena verdad. O no.

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