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Una raya más al tigre

Tras dos intentos previos por convertirse en presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, puntero en las encuestas, debería de saber que sus contrincantes están al acecho en busca de alguna declaración fuera de tono, que salida de su boca, tendrá en automático una gran repercusión mediática. En la pasada edición de la Convención Bancaria, realizada el fin de semana pasado, esto sucedió.

El viernes 9 de marzo declaró ante los banqueros ahí reunidos: ““Yo tengo dos caminos, ya lo he expresado: Palacio Nacional o Palenque, Chiapas. Entonces, me quiero ir a Palenque, Chiapas, tranquilo, si las elecciones son limpias, son libres, me voy a Palenque, Chiapas, tranquilo. También si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy también a Palenque y a ver quién va a amarrar al tigre, el que suelte el tigre que lo amarre; ya no voy a estar yo deteniendo a la gente luego de un fraude electoral. Así de claro”.

La expresión de “a ver quién va a amarrar al tigre” fue tomada como una amenaza en el sentido de que si los resultados electorales no le favorecen, él no se responsabiliza por lo que pudiera llegar a suceder. Y es que se recuerda como en el 2006 cuando perdió una muy discutida elección ante el abanderado del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón, por tan solo medio punto porcentual, AMLO convocó y promovió un plantón en Paseo de la Reforma, bloqueos de otras vialidades y marchas en la Ciudad de México, mismas que dejaron un saldo estimado de 7 mil 796 millones de pesos de pérdidas y alrededor de 3 mil 900 personas que se quedaron sin empleo por los restaurantes y establecimientos que tuvieron que cerrar tras 47 días de paro.

Días después, el tabasqueño trató de suavizar su comentario, sin embargo el asunto se instaló en la agenda informativa y tiene, al día de hoy, fuerza y repercusión mediática. Sin embargo, en este período llamado de intercampañas, los sondeos de opinión dados a conocer recientemente siguen considerando a López Obrador como el rival a vencer con una ventaja de hasta 10 puntos sobre su más cercano perseguidor, Ricardo Anaya, y José Antonio Meade en un muy distante tercer lugar.

Por si esto fuera poco para el PRI, la empresa Massive Caller, en su más reciente encuesta telefónica, a nivel nacional, sobre preferencias electorales rumbo al Senado no le concede al tricolor la victoria en ningún estado del país. En las entidades donde más se acerca es en Sonora, Hidalgo, Campeche, Sonora y Estado de México. En tan solo 10 estados alcanza el segundo lugar: Campeche, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Yucatán y Zacatecas.

Desde luego que las cifras son solo preliminares y no definitivas, además de que faltan tres meses de campaña. Pero en definitiva se puede ponderar como una tendencia. López Obrador parece haber alcanzado ya su tope con el 39% de las preferencias. En las próximos resultados demoscópicos se podrá ver que tanto le afectó, o no, la declaración del “tigre”. También se podrá apreciar si efectivamente el asunto de Anaya con la PGR y el inicio de campaña de Margarita Zavala le resta puntos al candidato del Frente Opositor.

Por lo pronto, AMLO debería de estar más consiente del cuidado con el que se debe de manejar. No se puede dar el lujo de revivir el tema de que él es “un peligro para México”. Flaco favor le hacen a su campaña sus allegados, como el abogado y columnista John M. Ackerman al difundir tuits como el siguiente: “Desde Oaxaca: La única manera de que haya un cambio pacífico es con López Obrador. Si nos vuelven a robar la elección, va a haber chingadazos”.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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