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¿Votar por el frente?…

Para algunos la vía correcta es votar por el Frente, ¿será? Veamos algunos puntos.
El Frente electoral conformado por PAN, PRD y MC contiene el germen de una oferta de gobernabilidad que las otras dos propuestas electorales en estas elecciones aglutinadas alrededor del PRI y Morena no pueden ofrecer. ¿Cuál es esa oferta?
El Frente representa, lisa y llanamente, el acuerdo entre partidos con concepciones ideológicas diferentes, pero que reconocen que el momento crítico del país les exige poner a un lado esas divergencias para guiarse con base en sus coincidencias en materia de gobernabilidad, economía, política exterior y política social.
En gobernabilidad coinciden en la necesidad de construir una nueva etapa de la transición política, priorizando la consolidación de instituciones estatales estables y autónomas para consolidar la democracia. El Frente entiende la democracia como la construcción de consensos entre diferentes, no la imposición de una agenda única de un solo partido.
Esta concepción de la institucionalización democrática como única vía para acceder a la gobernabilidad contrasta con las concepciones hegemonistas y unicistas sobre la gobernabilidad del PRI y Morena. La diferencia se refleja en candidaturas: mientras PRI y Morena nominaron candidatos propios en la Presidencia y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, ignorando a sus “aliados”, el Frente repartió candidaturas entre PAN y PRD. Subordinaron las particularidades partidistas a la necesidad de construir verdaderos ejercicios de pluralidad y discusión democrática. Ese esfuerzo es el germen de gobernabilidad que le urge al país.
En el caso de política económica, el Frente ha consensuado una oferta que combina estabilidad interna, apertura al mercado global y reglas claras para la inversión nacional y extranjera. No existe una divergencia conceptual sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ni sobre la adhesión de México al Acuerdo Transpacífico. Siendo gobierno, la tarea del Frente será la de traducir esos trazos generales de política económica en bienestar y recuperación de niveles de vida para todos los mexicanos.
Esto contrasta con Morena, cuya política económica cambia día con día, dependiendo con quién haya hablado López Obrador. Si habló con empresarios, el tono es uno. Si fue con el ala “madurista” del partido, el tono incluye cancelar los tratos internacionales y convertir al Estado en actor económico único. En política exterior, tanto PRI como Morena coinciden en las prácticas y actuaciones de “los hombres fuertes”.
López Obrador ansía medirse con Trump y Videgaray piensa que seguirá pactando con Kushner, yerno de Trump. Dos concepciones arcaicas de política exterior que promueve la idea del líder duro, exactamente una réplica de cómo se conduce Trump. Esta visión contrasta con la concepción histórica que promueve el Frente, ligada a acciones institucionales del cuerpo diplomático al servicio de los intereses históricos del Estado mexicano, no sujeto a los arrebatos del líder único o salvador de la patria.
La política social deberá reorientarse a la promoción de actividades económicas rentables y formales para la gente, en vez de promover la continuación del asistencialismo orientado a ganar simpatías y votos, ofreciendo apoyos onerosos para los mexicanos. Esto lo podrá lograr el Frente con una idea clara de gobernabilidad, explicándole objetivos a la gente.
El Frente ofrece el germen de estabilidad económica y gobernabilidad democrática con cambio, mientras las otras opciones ofrecen gobiernos de imposición y liderazgo
semiautoritario. Por estas razones, propongo votar por el Frente, marcando cualquiera de sus tres partidos.
No lo sé amable lector, pero he aquí algunos argumentos que para algunos no serán del todo válidos pero esta es la oferta del Frente. Ya iremos viendo y analizando a fondo las demás propuestas, su viabilidad y lo más importante, la credibilidad del candidato para que las pueda cumplir, hasta ahora, ¿Mucho nos habían prometido y que resultó en los hechos? Fracasos y mentiras, las llevadas y traídas reformas estructurales no han dado a la sociedad los resultados prometidos. La corrupción y la impunidad se entronizaron estos doce últimos años, más con Peña Nieto, esa es una realidad que está cargando Meade, pues el desprestigio del PRI y la baja confianza a Peña Nieto es una carga difícil de superar para Meade, no es él, son los negativos del Presidente y su partido el PRI. Algo que los priistas, minimizan, pero no pueden superar.
Los cambios en el Gobierno del Cambio, eran de esperarse tanto en la Secretaría del Trabajo, como en Comunicación Social, los nuevos funcionarios, ambos, ya venían desempeñándose en tareas afines. Bienvenidos y a trabajar, que mucha falta hace.

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