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¿What time is it?

Lo correcto sería escribirlo en español, pero suena mejor en inglés. Al contrario de la frase: “¡Fox you!”, que suena menos agresiva si se escribe: “¡Fuck you”!
El caso es que a estas alturas miles de mexicanos viven preguntándose unos a los otros: “¿Qué horas son” Porque oficialmente a las 2 de la madrugada de ayer domingo se dio el cambio de horario, pero no todos pudimos adelantar una hora el reloj.
La mayoría porque lo tienen empeñado en el Monte de Piedad y no iban a abrirle las puertas de la Benemérita Institución a las 2 de la madrugada del domingo para moverle las manecillas. Otros porque lo dejaron en el bar en pago de la última copa de la noche del sabadito alegre. Y muchos, muchos más, porque un asaltante los despojó del modesto reloj al salir del bar en cuestión.
Pero si hay muchos mexicanos ejemplares que si cumplieron con la obligación de poner el reloj acorde al horario de verano.
Imagínese usted lo que se sacrificó Don Carlos Romero Deschamps, líder de los petroleros, para levantarse a las 2 de la mañana para poner a tiempo sus 15 o 20 relojes Piaget, Girard Perregaux y de tantas otras marcas de lujo. Más precavido, su chofer sí le adelantó una hora al Citizen desde que salió de Hipódromo el sábado, si es que no lo apostó y perdió en la última carrera. La hijita del señor Deschamps, por su parte, ni se preocupó por el cambio de horario en México: ella ha de andar en La India, Grecia o alguno de esos países a donde suelen llevarla a pasear sus perros de raza fina.
Don Víctor Flores, el dirigente de los ferrocarrileros que, aunque ya no existen los Ferrocarriles todavía le cobra cuotas sindicales a los vagones y a los durmientes, no adelantó su reloj antes de irse a dormir ni se levantó en la madrugada a ponerlo a tiempo. Es que aún no le llega de Europa el Longest Heritage de Longines que encargó hace unos días.
Don Joaquín Gamboa Pascoe, líder de la CTM, tan respetuoso de todas las disposiciones oficiales, despertó a las 2 de la madrugada del domingo, para darle vuelta una hora antes a su reloj de arena.
No le cambió la hora a ninguno de sus relojes la Maistra Elba Esther Gordillo: ¿Para qué sí en su refugio todo el tiempo es igual, no cambia con el transcurrir de las horas? El Chapo Guzmán tampoco movió las manecillas de su reloj: él se entera de la hora por las llamadas que recibe cada 5 minutos en alguno de sus tantos teléfonos celulares.
Don Cuauhtémoc Gutiérrez, el Príncipe de la Basura y ex líder del PRI en el DF, si tuvo que poner a la nueva hora muchos relojes: todos los que había comprado para obsequiar a su corte de secretarias, azafatas y damas de compañía, antes de que le armaran el gran lío. (Los malosos dicen que tenía en su harem hasta una sirena para los días de vigilia y una morenaza para que le acompañara a los velorios)
En fin, que ya estamos viviendo el horario de verano.
(No se culpe a las autoridades si por ello se incrementa el índice de divorcios: es que muchos lecheros no usan reloj: se guían por la posición del sol en el cielo)

¡RRIINNGG!
• Bueno, Palacio de Gobierno de Michoacán?
• ¿Qué me dice de Jesús Reyna?
• Ya no: ahora reina el Comisionado Alfredo Castillo.

EPIGRILLO
Tambores de guerra suenan:
Cuauhtémoc al PRD.
(Por si hay cochinero, sé,
sus chicharrones sí truenan)

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