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¿Y si proponemos una reforma estructural para el Poder Legislativo?

Salvo equivocarnos nos parece que ante la falta de credibilidad y hasta rechazo de la ciudadanía por los partidos políticos, estos intentan de manera desesperada establecer una estrategia que les permita mejorar sus presencia ciudadana y elevar sus puntos de aceptación. Para ello han establecido una estrategia, “la consulta ciudadana”.
Ahí están los dirigentes de los partidos y su burocracia enriquecida precipitándose con particular algarabía para preguntarle a la ciudadanía qué opina sobre diferentes temas.
El primer partido que saltó a la palestra de las consultas fue MORENA y el PRD quienes buscan revertir, anular, invalidar, declarar inconstitucional o como se llame la reforma estructural en materia energética. Por supuesto que algunos senadores del PRD ya dieron su opinión al decidir no solicitar la inconstitucionalidad, o sea, se negaron a seguir sosteniendo su oposición a dichas reformas lo cual nos dejó mudos porque el PRD evidenció falta de congruencia y convencimiento de sus propios senadores a lo que considera una lucha de principios, su oposición a la reforma energética que por cierto los mortales comunes y corrientes -unos más corrientes que otros- seguimos sin entender y por lo tanto nos vale, total, de este país los poderosos hacen los que les da la gana nos parezca o no, lo entendamos o no, lo queramos o no.
Cuando el Partido Acción Nacional (PAN) vio que la consulta popular tenía futuro clientelar se apresuró a sacar su propio ejercicio y con bombo y platillo dio a conocer al mundo entero la gran idea de preguntarle al ciudadano que qué opina del salario mínimo, quizá el muestreo contenga preguntas como: ¿Le gusta el salario mínimo? ¿Se siente cómodo con él? ¿Siente que le resuelve sus problemas básicos? ¿Le gustaría ganar más aunque sea poquito? ¿Se cumple el derecho Constitucional de que el trabajador gane un salario que satisfaga sus necesidades de alimentación, salud, educación, recreación, cultura etc.? Los señores del PAN ni se imaginan lo que les van a responder, que se vayan preparando porque “rayadas” les van a sobrar, conste que lo advertimos.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) se sube al carro de las consultas con el soporte de los solidarios medios de comunicación, algunos y no pocos incondicionales, algunos y no pocos sumisos, algunos y no pocos serviles, para preguntarle a la ciudadanía si quiere que se reduzca el número de senadores y diputados.
Válido es que los ciudadanos digamos que nos interesa que nos preguntaran. Por ejemplo: ¿Por qué el PRD está tan interesado en preguntarle a la ciudadanía solo si está en contra o a favor de la reforma legislativa y no preguntó si está a favor o en contra de las demás reformas que con alborozo aprobó en el pacto por México y luego en las Cámaras? O sobre la reforma laboral, educativa, fiscal, política, etc. Y que nos expliquen por qué no hicieron una consulta para que supieran nuestra opinión. Nos parece que eso debería de haber sido una posición adecuada.
El PAN que tuvo doce años en el poder político nunca se le ocurrió pensar en el salario de los trabajadores, fue un tema que no les pasó ni por las narices. Estaban en el lugar indicado para haber hecho algo por que el salario diera más dignidad a la vida de los asalariados y sus familias, no fue así, que nos expliquen por qué no lo hicieron y que no se salgan echándole la culpa al PRI. Creo que a ellos les interesó y bastante aumentar el salario de la casta divina de nuestro país que es la clase política, de ahí en más nos parece que no nada más hubo desinterés sino desprecio.
Ahora el PRI sale con la intención de la consulta para preguntar si el mexicano está de acuerdo en reformar la Constitución y reducir el número de diputados y senadores electos por la vía proporcional, cien diputados y treinta y dos senadores menos.
De entrada podría ser atractivo para la ciudadanía la reducción de legisladores. Menos salarios altísimos, menos cargas económica para el país, menos legisladores de adorno, menos porros en las cámaras, menos influyentismo, menos soberbia y prepotencia, menos impunidad y menos corrupción. Esto en más de un caso, no en todos, conste.
Antes de contestar la pregunta que nos formulará el PRI a los ciudadanos nos gustaría saber cuánto ganan los diputados y senadores, no salario nominal sino integrado, con aguinaldos, primas, bonos, boletos, tikets para comidas, pasajes en avión y viajes por todo el mundo, “moches”. Con base en ello y ya que van a consultarnos, aprovechar el viaje para nosotros decirles cuánto consideramos que deberían de ganar.
Ahora que está tan de moda que los políticos y gobernantes hablan de productividad, nos gustaría saber de la totalidad de senadores y diputados cuántos proponen leyes, o reformas, enmiendas, revisiones, derogaciones y cuántos van a mirar y apretar el botón verde, solo para saber su productividad.
Que nos digan de la totalidad de diputados y senadores cuántos mantienen diálogo con sus representados, con qué periodicidad van a sus distritos y hacen mesas de trabajo para saber qué quieren sus representados.
No nos pregunten si debe haber menos diputados y senadores, díganos qué hacen, cómo lo hacen, con qué lo hacen, cuánto ganan y nosotros quizá propongamos una reforma estructural para el Poder Legislativo. No creen.
Jenep_55@hotmail.com
Twitter:@ajua011

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