¿Y usted qué le regaló?


Hace unos días le comentábamos que el Presidente Peña cumplió 46 años de edad, pero se no pasó preguntarle, como es costumbre en esta columna, qué obsequio le hizo usted en esa fecha. Y es que el Presidente, igual que cualquier funcionario público, está sujeto a una norma oficial: no puede recibir un regalo que rebase determinado número de salarios mínimos. (No tenemos el dato a mano, podríamos, con dos que 3 teclazos, obtenerlo pero nos da internet consultar a la Web)
Para que quede claro: al Presidente le puede usted obsequiar una corbata de Sanborns, si es usted el dueño de Sanborns o un paliacate huichol, si es usted huichol y ambos presentes los recibirá con mucho gusto. Especialmente el paliacate, porque da más caché portarlo en una gira a Europa, que la corbata de Sanborns, aparte de que al compañero huichol le cuesta más trabajo desprenderse de su paliacate. (Además, cómo le explica usted- si fuera usted el Presidente- al señor Putin que el paliacate es trabajo artesanal y no un obsequio de Juanga)
En fin, que se nos pasó ese detalle. Pero para la próxima le sugerimos enviarle al mandatario un botón para su chamarra de cuero o un barbiquejo para su sombrero michoacano. Pero de ningún modo lo invite usted a comer con motivo de su diablo, porque a ningún lado lo dejan ir solo: siempre lo acompaña el Estado Mayor ) Y cuando decimos “El Estado Mayor” nos referimos al Estado Mayor precisamente.
Aquí no utilizamos eufemismos como el de llamar “Estado Mayor” a doña Angélica: la Primera Dama sabe que su nombre extraoficial es el de primera Dama. Y si no le gusta, se aguanta. Aunque nos sospechamos que se sí le gusta el titulo, pero una mera abstención tiene que decir que no.
Bueno, por esta vez ya pasó, pero téngalo usted muy en cuenta para la próxima.
Así que va de nuevo la pregunta, pero reformulada: ¿Qué piensa usted regarle al Jefe del País, en su próximo cumpleaños?
Un botella de gel no sería para el cabello no sería mala idea, pero con una no es bastante para la primera peinada. Al señor le gusta aparecer con el pelo bien peinado y para eso necesita un litro diario de Glostora o alguno de esos productos de su era juvenil. Podríamos recomendarle también una buna dotación de limones, pero como eso de que el cítrico cambia constantemente de precio, más vale no arriesgarse.
Un frasco de perfume es el regalo ideal para una persona de su nivel. Solo que con el primer mandatario no hay que correr riesgos: si tiene posibilidades de hacerle llegar un litro de la mejor esencia de Guerláin o de Martell, adelante. (Aunque sospechamos que el Martell era el aroma preferido de otro Presidente)
Con otros Presidentes no había pierde. Fox se ponía feliz con una botella de Dior, para Martita, o una Herradura para él. A López Portillo lo tenía usted feliz con un Palo de Rosa- nombre de perfumen, malpensados- o a Echeverrría con una fragancia de pulque curado de mamey.
Pero los tiempos cambian, los políticos cambian y hay que adaptarse. ¿No lo cree usted?

¡RRIINNGG!
-Bueno, Palacio de Gobierno de Toluca….
-¿Cómo van los preparativos del Informe de Eruviel?
-¿Ah va a haber Informe?

EPIGRILLO
Quieren amarras las manos
PRD Y PAN al PRI.
Si encuentran sogas, hermanos.
¿O usted cree que sí?