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Breve semblanza del desarrollo orquestal sinfónico en Durango


La presencia continua de una orquesta sinfónica es determinante para el desarrollo de la cultura musical en una comunidad, esto por su trascendente función como difusora de las grandes obras universales. En Durango a través de un periodo de 150 años, se han hecho esfuerzos para tratar de dar permanencia a esta función gracias a contados músicos, promotores y organismos.

A mediados del siglo XIX la capital durangueña contaba con una excelente orquesta que tenía todos los elementos de una agrupación europea y un repertorio extenso que incluía todas las oberturas de Rossini –las más modernas de su tiempo-, así como las de Auber, Herold, Donizetti y Mercadante. Esta orquesta era auspiciada por la Catedral de Durango, la cual se encargaba de su sostenimiento, exigiendo siempre un decoroso nivel de calidad y brindando el apoyo monetario suficiente a sus dos únicos directores: el primero de ellos, el maestro Luis Baca, el segundo, el Canónigo Guardado. Los miembros de la orquesta gozaban de importantes privilegios: además de recibir un buen sueldo mensual estaban exentos de dar servicio de rondas y pertenecer a la guardia nacional. Pero al surgir las Leyes de Reforma, a partir del año 1857, la orquesta perteneciente a la Catedral fue desintegrándose y con ello, la actividad musical disminuyó de manera notoria.

Años después, durante la intervención francesa, el ejército de aquel país trajo a la ciudad de Durango una banda militar, que fue en aquella época la encargada de dar los servicios oficiales en Catedral, ello a consecuencia del dominio de las tendencias conservadoras en México.

Al establecerse la República, entre los años 1861 y 1864, la actividad musical en la ciudad respecto a las orquestas, se encontraba adormecida debido a que la mayoría de los músicos se dedicaron a otro tipo de actividades o trabajos más remunerativos. A partir de ese periodo y durante varios años, solo una pequeña agrupación con instrumentos de cuerda, integrada por iniciativa de un tal Humberto Fritzch, fue la que dio permanencia a la música clásica y popular en los escenarios locales.

En ese entorno un tanto limitado, surgió la orquesta del maestro Manuel Herrera, precursor de las orquestas duranguenses actuales, promotor de la música selecta y formador de una de las mejores y más completas agrupaciones de la República Mexicana, la cual conformó con más de 40 músicos y estuvo bajo su dirección artística desde 1881 hasta los albores del siglo XX. Sin embargo, a la muerte del maestro Herrera, ocurrida en 1906, la realización de conciertos entró en receso. Fueron muchos los directores que intentaron conservar la línea categórica de aquella orquesta, pero su desempeño no logró los alcances interpretativos ni la popularidad que había disfrutado en sus mejores tiempos.

De 1906 hasta los años 50’s, un largo periodo de casi 50 años, en la capital del estado surgieron diversas agrupaciones con nivel musical bastante aceptable, como lo fue la Orquesta Típica del Mtro. Alberto M. Alvarado -que realizó conciertos memorables en el extranjero- y otras pequeñas agrupaciones musicales que se formaron para interpretar música de salón; sin embargo ninguna de ellas estaba conformada con los elementos que requiere una verdadera orquesta sinfónica.

Es hasta 1954 cuando aparece en nuestro panorama artístico la Orquesta Sinfónica del Instituto Juárez, fundada por el profesor Alfredo A. González, quien contó con el respaldo y financiamiento del propio Instituto (hoy Universidad Juárez del Estado de Durango) y el generoso mecenazgo de algunos miembros de la sociedad durangueña. Esta orquesta ofreció su primer concierto en el Teatro Victoria, el día 12 de noviembre de 1954. Hasta la fecha sigue presentando conciertos de manera periódica.

En los años 90´s, el violinista Severino Ceniceros integra la Orquesta Sinfónica Juvenil de la UJED, que posteriormente, a partir de los años 2010-2011, dicha orquesta se convertiría en el primer proyecto de Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca, con propósitos meramente formativos dirigido a niños y jóvenes. También dentro de este tipo de orquestas didácticas o formativas no profesionales, podemos mencionar a la Orquesta Infantil integrada a partir del 2002 en la academia de la Mtra. Clementina Cesareti y la Orquesta Filarmónica del ITD integrada en el año 2015 por alumnos de dicha institución y dirigida por el joven músico egresado de la Escuela Superior de Música, Edgar Iván Becerra Fuentes.

De manera especial, dentro de esta clasificación de orquestas no profesionales, hago mención de la Orquesta Sinfónica Juvenil “Alfredo A. González”, de la Escuela Superior de Música, cuya integración ha sido iniciativa, a partir del año 2016, por parte del Mtro. Miguel Ángel Burciaga Herrera, pianista y el primer director de orquesta de carrera que tiene Durango.

En el año 2008 surge el proyecto de la Orquesta Filarmónica Ricardo Castro, bajo el auspicio del Instituto Municipal de Arte y Cultura 2007-2010, y que posteriormente, en el año de 2011, dicha agrupación musical pasaría a ser parte de la Sociedad Cultural Nacional Ricardo Castro, A.C., adoptando el nombre de Orquesta Filarmónica de Durango, con la necesidad de contar con una agrupación representativa bajo los estándares de calidad interpretativa apegada a estrictos lineamientos de rigor profesional. Esta orquesta hasta la fecha sigue funcionando bajo la administración de dicho organismo no gubernamental, el cual eventualmente organiza conciertos aplicando el sistema de pago por evento en la contratación de los músicos, y que facilita la gestión de recursos estatales y federales con el propósito de seguir difundiendo la obra musical de los grandes maestros, primordialmente duranguenses, haciendo el esfuerzo de preservar nuestra añeja tradición musical con el propósito de impulsar el desarrollo del movimiento orquestal sinfónico de la entidad.

Enrique Escajeda González
Gestor Cultural
arpaquique@hotmail.com

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