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Conciertos desangelados

2-conciertosMÉXICO, DF.- Atraídos por una televisión diminuta en un costado del vestíbulo, los asistentes al concierto en la Sala Nezahualcóyotl terminaron de celebrar un encore del violinista Manuel Ramos y, en el intermedio, corrieron a ver al Tri, para descubrirlo derrotado. 

“Ya perdimos”, fue la frase que se propagó, de boca en boca, entre la audiencia que tan sólo 40 minutos antes había escuchado a Iván López Reynoso, director asistente de la Filarmónica de la UNAM, anunciar que la Selección estaba venciendo a Holanda por un tanto. Aunque el recinto agotó sus localidades, los asistentes del domingo únicamente ocuparon la mitad de la sala.
“Quería darle gusto a mi esposo”, bromeó Nora Patricia Alcántara, con playera y chamarra del Tri, sobre su asistencia al concierto en vez de quedarse en casa para mirar el partido.
“Él es más culto. Yo, más futbolera”. Similar situación se vivió en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, que sólo agotó el 30 por ciento de sus localidades. El espacio ofrecía El castillo de Barbazul, ópera de Béla Bartók.
Era en realidad una mañana de tragedia, y los ganadores fueron el Paganini de Manuel Ramos, los triunfales acordes de la Obertura 1812, a cargo de la OFUNAM, y la siniestra atmósfera de Barbazul lograda por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México.

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