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¡Cuéntame tu vida!

5> CAIFANES ofreció show de 360 grados ante poco más de 16,000 personas que llenaron todas las secciones de la Arena Monterrey

Texto y Fotos: Ricardo Ramos Navarro (Corresponsal)
Correo electrónico: periodicovictoria@fuerzaerea.com
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Con la alineación original del primer disco, la del cuarteto, sólo con Saúl, Sabo, Alfonso y Diego, CAIFANES hizo vibrar a los poco más de 16,000 regiomontanos que llenaron la Arena Monterrey este sábado 29 de marzo. La banda ofreció un show de 360 grados, y aunque el escenario no quedó colocado justo al centro del recinto, todas las secciones fueron abiertas, y los integrantes estuvieron recorriendo constantemente pasillos laterales del escenario, y Saúl cantó varios de los temas en la parte de atrás del mismo.
El inicio se dio a las 21:30 horas con varios videos proyectados en las pantallas con imágenes de los fans haciendo comentarios de la banda, y enseguida, los cuatro subieron al escenario. En los primeros temas, Saúl y Sabo lucieron pelucas para emular sus peinados ochenteros tipo The Cure tal como tenían sus melenas al inicio de su carrera.
El “ritual” comenzó con “Viento”, “Mátenme porque me muero” y “Cuéntame tu vida”, que provocaron los primeros coros de la gente. “Muchas gracias raza, nos hacen sentir vivos. Caifanes tuvo problemas y tuvo que bajarse de los escenarios hace 17 años, esta vez Caifanes no se va a bajar de los escenarios por ti”, comentó Saúl para saludar a la gente.
El set de canciones continuó con “Amanece”, “La vida no es eterna”, “Miedo” y “Para que no digas que no pienso en ti”, previo a la cual Saúl saludó a Poncho Lizárraga de la Banda El Recodo que se encontraba entre el público. Ya sin pelucas, para ese entonces ya se había unido a la alineación Rodrigo Baills, que aunque no fue presentado en ningún momento del concierto, se encargó de suplir el trabajo de Alejandro Marcovich en la guitarra.
La enorme pantalla de alta definición colocada justo arriba del escenario, dos más pequeñas en cada costado superior, una más en la parte trasera, además de los monitores del marcador electrónico de la Arena y los múltiples sets de iluminación, dieron gran espectacularidad al concierto.
La gente siguió cantando con “Aquí no es así”, se fueron a dar una vuelta al cielo con “Nubes”, le ganaron al tiempo, a la magia y al destino con “Debajo de tu piel”, y todos se estremecieron y desgarraron sus voces “Hasta morir”.
“La siguiente canción se la queremos dedicar a la nueva generación Caifán, a las nuevas generaciones, y también a tus abuelos, a tus padres y a tus hermanos que son la hemoglobina de México. Tenemos que hacer que realmente exista la palabra democracia, la que se forja caminando en las calles con la gente, y no en un avión privado haciéndote el pende**”, comentó Saúl previo a interpretar “Antes de que nos olviden”.
Posteriormente se escucharon “Piedra” con su tradicional sampleo final con música de banda, “El negro cósmico”, “Detrás de ti”, “De noche todos los gatos son pardos”, “Perdí mi ojo de venado”, y la esplendorosa “Dioses ocultos”, con la que la banda salió unos instantes del escenario.
Para el encore, incluyeron la historia del teporocho que se enamora de una prostituta y que “Quisiera ser alcohol”, el sonido obscuro de “Será por eso”, “No dejes qué” que hizo estallar la energía colectiva, “Afuera”, “La célula que explota”, que hizo retumbar toda la Arena con los coros de la gente, y la siempre guapachosa “Negra Tomasa” con la que concluyeron su concierto a las 23:46 horas.
A pesar de la voz cansada de Saúl, la esencia Caifán sigue intacta junto a Alfonso, Sabo y Diego con aquella primera alineación, la del álbum negro, el primero de su trayectoria.
“Cuéntame tu vida, cuéntamela toda, dime si estoy vivo, si todavía respiro…”
Cambio y Fuera.

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