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De Zacatecas para el mundo: Emérick Rodríguez

Emérick Rodríguez es un joven artista zacatecano que ha llevado su obra por varias partes del mundo; ha sido Premio Estatal de la Juventud en su tierra natal, en la categoría de Artes Plásticas; ha obtenido la beca del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA), entre otras distinciones, además, también ha incursionado en videos, cortometrajes y se dedica también a compartir sus conocimientos.

Sus inicios

Sobre su infancia, dice, fue normal, pero su familia se dedica al arte, ya que hay pintores y escritores. Hace como 19 años conoció a Alejandro Nava, quien le propuso asistir a un taller de grabado, el cual se exhibió en el Museo Francisco Goitia. Esa experiencia le encantó  porque se enamoró de la gráfica y supo que ese era su camino.

Comenta que a partir de esta vivencia se ha dedicado a la museografía,  a la pintura, a la gráfica, a veces a la escultura. De ahí empezó todo, quizá  desde antes,  porque ya traía la vena artística. Cabe mencionar que Emérick estudió Artes Plásticas en Aguascalientes y se regresó a Zacatecas. Aquí encontró otra serie de oportunidades, trabajó con Emilio Carrasco y  Rafael Guardado, entre otros.

Los viajes

El joven artista también ha viajado mucho. El arte le ha dado la oportunidad de conocer: París, Londres,  Barcelona, Japón, Asia, Estados Unidos y varios países de Sudamérica, así como otros lugares de México, entre los que destaca Tijuana, ya que ahí expuso  en una galería y participó en el Festival de la Diversidad Sexual, y comenta: “Me encanta Tijuana porque tienen una manera maravillosa de hacer el arte”.

Y respecto a  estas experiencias, dice que éstos le han dado: alegrías, dinero, la satisfacción de conocer gente interesante, el hecho de conocerse y reconocerse a él mismo por medio del arte. Su viaje a París se dio, dice,  porque en su época estudiantil ganó un concurso de gráfica. Hizo un grabado que no le gustaba nada, sin embargo, aun así lo envió. Por cosas del azar, la obra ganó, pero los gastos  para ir por el premio, corrían por su cuenta. Por esos días, en cierta ocasión estaba haciendo fila en un banco y una señora que se encontraba atrás de él escuchó su conversación con otra persona, respecto a que no tenía los recursos para viajar, y se ofreció a regalarle el boleto. Lo aceptó. La estancia se dio gracias a que allá vivía el papá de un amigo de la preparatoria, de profesión arquitecto y que impartía clases en una universidad. Allá lo recibió y estuvo trabajando con él, durante su estancia por un mes, en cuestiones de arquitectura e historia del arte.

El año pasado viajó nuevamente a París. En esta ocasión estuvo en una galería y su estadía duró 6 meses, pues también se dio  la oportunidad de hacer un intercambio de una de sus obras, por su estancia en una escuela de inglés.  Respecto a los viajes, asegura, todos son un aprendizaje, una aventura, porque hay que quitarse el miedo, dejar las penas a un lado y aventarse.  “Los viajes te ayudan a expandir tu mente y tienes conciencia de lo magnifico que puede ser aprender”. También dice que hay quienes  solo viajan para presumir y hay  gente que al viajar les gusta abordar el metro e ir a una estación desconocida, conocer personas, museos que no son famosos… “Depende de tu experiencia estética, de la experiencia de tu alma y de la inteligencia que tengas para absorber todo el conocimiento que hay a tu alrededor.  Todos los viajes te cambian, según sea tu perspectiva de vida”.

 Definición de su obra

El joven artista define su obra artística como pasional, llena de mucho amor, de mucho desgarre,  de un mensaje amoroso positivo. “Mis mensajes no son negativos. Decidí que ya no haré pinturas oscuras” asegura, ya que en años pasados desarrolló un proyecto sobre un tema relacionado con la hechicería en Zacatecas. Dice que como experiencia estuvo bien, pero no es lo suyo.  “El arte te sublima, te hace estremecer a lo bueno y malo. Yo voy  hacia lo positivo”. También comenta que es un artista que habla sobre sí mismo, para cuando el espectador vea su obra, experimente sentimientos  verdaderos,  que den ganas de vivir.

Su mensaje

Emérick dice que una de sus recomendaciones  a los jóvenes que inician en el arte, es que tengan viva la llama, que no muera nunca, que crean en ellos mismos y que sean gozosos de la vida para crear cosas positivas, porque el arte sujeta a las personas a la vida, al Universo, y los hace decir: estoy aquí. Este es mi momento. “El arte es lo único que te hace que estés en el aquí y en el ahora”, concluye.

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