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Un escultor sin fronteras


Jorge Marín es uno mas de los artistas que México ha dado al mundo con una proyección internacional que su obra se puede contemplar en casi todo el mundo.

Este artista que nació en Uruapan, Michoacán, desde muy joven se inició en el campo de las artes, con dos licenciaturas en su vida académica, diseñador gráfico y también cuenta con la licenciatura en Restauración; fueron estos conocimientos aunados a su gran sensibilidad artística lo que le otorga a Marín ese título de maestro escultor.

Desde muy pequeño vivió el arte de cerca, pues su padre era arquitecto lo que le dio una aproximación al mundo de las artes; después con el tiempo se muda su familia a la capital del país donde obtiene su formación académica; en su núcleo familiar cuenta también con otros tres hermanos que adquieren por igual esta sensibilidad artística; son cuatro hermanos que comparten la vida el gusto y el amor hacia el arte.
Cuando se convierte en joven su carrera artística la inicia con la disciplina de la pintura, pero con el tiempo Marín migra sus inspiraciones hacia la materia, hacia lo palpable, hacia el volumen tridimensional: La Escultura.

En esta rama Jorge realmente en donde se trasciende a sí mismo, pues aquí tiene una entera libertad su forma de expresarse, de comunicarse a través de sus obras. Entre las cuales los puntos mas recurrentes que podemos descubrir son el equilibrio, los mundos oníricos, el vuelo, la libertad, también los barcos son reiterativos en su obra, pero su sello mas distintivos son las alas.

Es este símbolo tal vez lo que más le da esa representatividad que conecta al público de todo el mundo con Jorge Marín; pues a lo largo de su carrera artística, fueron estas alas las que le otorgaron su ya tan reconocido lugar en el arte, estas alas se encuentran en casi todo el mundo, pues al mismo tiempo que existen varias réplicas, también estas esculturas han tenido la experiencia de viajar a través de varias latitudes de nuestro planeta, dando en las ciudades un toque de libertad, de esperanza, de independencia, de ensoñación.

También otra parte de la obra de Marín que es digna de analizar, es que en el Estado de México, en Ecatepec y Tlanepantla para ser exactos realizó una gran obra de renombrada monumentalidad. Pues Marín creó la obra “El vigilante” la cual cuenta con una altura aproximada de 25 mts. y su estructura total ronda las 25 toneladas de peso; lo suficiente para soportar a un edificio de mas de cinco pisos.

También sus creaciones que admiran al público son los equilibristas, pues este tipo de escultura le da una exquisitez a la manufactura en sus trabajos; el equilibrio, esa virtud tan añorada por los seres humanos en Marín le pondera una sutileza a su obra con un alto grado de sensibilidad que va mas allá de lo artístico.

Los materiales con los que da vida a sus esculturas van desde la arcilla, el barro, bronce, diferentes clases de metales, vegetación, frutos secos como semillas de amaranto, y desde luego la noble cera; para la escultura no hay límites en los materiales, pues todo se puede amoldar a la idea primigenia del artista.

Su obra actualmente la podemos admirar en la casa de cultura de una institución bancaria que está ubicada en nuestro centro histórico, en las calles de 5 de febrero esq. Con madero su muestra lleva por título “ Raíces ” la cual va a estar exhibida hasta el mes de marzo; es importante destacar que nos demos a nosotros mismos el tiempo y la oportunidad de visitar este recinto que alberga una de las exposiciones de este escultor, el cual cuenta con una trayectoria muy respetada en el mundo del arte y que también como en los grandes maestros que tienen un destacado lugar en el arte se caracteriza por tener esa sencillez en su trato.

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