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Extraña tensión


Agencia Reforma

Pasan los días, y el cirujano cardiotorácico Steven Murphy (Colin Farrell) se encuentra más que acorralado por la presencia del adolescente llamado Martin (Barry Keoghan), con quien primero se acerca, pero luego la relación se vuelve peligrosa y dañina.

La historia dirigida por Yorgos Lanthimos y ganadora del premio al Mejor Guión en el Festival de Cine de Cannes, El Sacrificio del Ciervo Sagrado, se centra en cómo Steven y Martin conectan, incluso con la esposa del prestigiado médico, Anna (Nicole Kidman), y con sus hijos, Kim (Raffey Cassidy) y Bob (Sunny Suljic), pero sin determinar la causa precisa del acercamiento entre ambos.

“Este relato no tiene nada convencional, no es lineal y poco a poco vamos descubriendo qué hay detrás de la vida de Steven y Martin”, explica Kidman.

El mayor se ve presionado y extrañado por el menor, y su comportamiento errático y dudoso, pero todo lo atribuye a la pérdida de su padre.

“Así convence a la familia de que debe apoyarlo al grado de hacer conexión con la madre de éste para que le ayuden a sobrellevar su dolor”, agrega la actriz.

Martin visita varias ocasiones a Steven en el hospital donde trabaja y luego es invitado a cenar a su casa, y después, la familia Murphy es solicitada en la casa del chico para así conocer a su madre (Alicia Silverstone).

“El asunto se vuelve bizarro y extraño, pues el chico cada vez demanda la presencia de Steven en su vida, como un sustituto paterno, y te hace ver lo vulnerables que pueden ser los integrantes de una familia que es muy ajena a un mundo real y vive en su burbuja”, señala Farrell.

“Desde que leí el guión me interesé por la extraña tensión que se genera en todos los personajes debido a la presencia del perturbado Martin, vaya, la actuación de Barry Keoghan es fascinante”.

Un día, Bob despierta con un raro malestar que le impide mover sus piernas y tras diversas revisiones a su hijo, se encuentra Steven con la demandante presencia del perturbado joven que le exige atención, y es donde comienza la tensión.

“De pronto, Kim, la hija de ambos, también tiene el mismo malestar y Steven sufre por la situación, no encuentra una explicación lógica, aunque hay una sospecha de que Martin tiene algo que ver”, apunta Kidman.

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