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La importancia de las rutas turísticas



En nuestro país tenemos una gran cantidad de rutas turísticas que han traspasado las fronteras. Algunos ejemplos son: “Los tarahumaras milenarios”, un viaje en tren por Barrancas del Cobre; “El arte del tequila y la música bajo el sol”, de Guadalajara; “Ruta de los conventos del estado de Morelos”; “Ruta Olmeca”, entre muchas más.

Una ruta turística es un recorrido trazado para que el turista visite determinado zona de interés turístico, o atractivos turísticos específicos, que la componen. Se conocen 2 tipos de rutas: Las circulares, y las punto a punto o lineales, cuyas etapas están determinadas por los atractivos turísticos en sí.

Los pasos para establecer o delimitar una ruta turística son básicamente los siguientes:
1. Realizar un cuidadoso inventario de los atractivos turístico de la zona.
2. Clasificar dichos atractivos, y definir cuál o cuáles de ellos, harán parte de la ruta, de acuerdo a estudios de demanda local e internacional.
3. Hacer un diagnóstico de la infraestructura de la zona o región, definiendo sus fortalezas y debilidades. También planes de acción y estrategias a corto y mediano plazo.
4. Analizar y valorar las posibles rutas alternativas.
5. Seleccionar la o las rutas aptas para la zona, los atractivos y el perfil del cliente objetivo.

Según lo documenta el libro “La interpretación del patrimonio natural y cultural. Una visión intercultural y participativa”, al igual que en las visitas, hay senderos guiados y autoguiados. Los tres momentos clave en los senderos son:
1.- Punto inicial. Aquí se debe despertar el interés del visitante.
2.- Paradas. En cada parada se desarrolla un subtema interpretativo.
3.- Punto final. Se refuerza el tema interpretativo. Conclusiones y despedida cordial del grupo.

El acceso al sendero debe ser fácil y seguro para el visitante. El objetivo principal del sendero es despertar el interés, debe tener un tramo promedio de 1.5 km. El tiempo mínimo del recorrido es de 30 minutos. Hay diferentes tipos de senderos: circular, en forma de 8 y lineales; estos últimos no recomendables.

En la ciudad de Durango conocemos la ruta del mezcal; la ruta del queso menonita, otra que abarca un recorrido por El Pueblito, La Ferrería y lugares aledaños; la ruta a Mexiquillo, al Puente de Ojuela, a la Sierra de Órganos, y lo ideal sería implementar otra a San Juan del Río, pero de momento es viable porque las condiciones del Museo de Sitio Francisco Villa, no son las idóneas; tampoco hay mucho que mostrar en el municipio, pese a que cuenta con un enorme potencial.

Trabajar en una ruta turística suena interesante y realmente lo es. Pero para poderlas socializar se necesita el apoyo de las instancias oficiales, que son las que tienen la capacidad de llevarlas a otros lugares, y de darlas a conocer a través de la publicidad oficial y de las redes sociales que tienen una gran cantidad de seguidores. Claro, también se necesita invertirles en infraestructura.

Esperemos que un día no muy lejano, los grupos de guías de turistas, tour operadoras, Turismo Estatal y Municipal, logremos hacer un equipo y caminar hacia el mismo rumbo. Durango tiene mucho potencial tanto en su capital, como ciudad que atraiga turismo cultural; como en sus municipios, pues la mayoría poseen hermosos lugares dignos de visitar y las rutas turísticas bien planeadas y apoyadas, pueden atraer bastantes turistas tanto locales como foráneos.

A propósito: Me es grato informarles que a partir de este 2 de enero, estaré desempeñándome como Coordinadora del Museo de la Ciudad; invitación que agradezco al Mtro. Claudio Herrera Noriega. Muchos son los retos que visualizo, pero es precisamente eso, lo que hace emocionantes estos proyectos culturales. ¡Bienvenido 2018, bienvenidos los cambios!