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LA SAUCEDA Y EL DIVINO PASTOR


La Sauceda es una población dedicada a la agricultura y a la cosecha de manzana; se localiza pocos kilómetros antes de llegar a Canatlán. Arribando desde la ciudad de Durango, del lado izquierdo, un camellón da la bienvenida y recibe a los visitantes para invitarlos a entrar a este lugar.

Su patrimonio
La Sauceda posee entre su riqueza tangible, inmuebles que fueron administrados por la Compañía de Jesús. La historia también documenta que aquí se refugiaron los sobrevivientes de la Rebelión Tepehuana en 1616 y también el rector del Colegio de Durango, recibió en aquel entonces los cuatro cadáveres de los Jesuitas Juan del Valle, Luis de Alavez, Juan Fonte, y Jerónimo de Moranta asesinados en Santiago Papasquiaro, al igual que los de por lo menos otros 150 europeos.

El patrono de la iglesia de esta pintoresca localidad es San Jerónimo (345-419), padre y doctor de la iglesia, cuya obra más importante fue la Vulgata, traducción de la Biblia al latín. En este mismo sitio histórico también se pueden encontrar otras imágenes como: El Divino Pastor, San José, la Inmaculada Concepción, San Isidro Labrador y Santa Bárbara.

Su festividad
Cuando llega el primer viernes de marzo, El Divino Pastor es venerado; desde el 24 de febrero inicia el novenario, y a su fiesta, desde un día antes, acuden miles de peregrinos de la sierra de Durango, de algunos de sus municipios, de diversos puntos del país y también del extranjero. Ese día, una gran romería se instala afuera de la iglesia y sus alrededores. La gente llega por todos los medios que le es posible.

El Divino Pastor es una imagen del tamaño promedio de una persona, que yace en un nicho, cubierto por una frazada, con su corona de espinas y ensangrentado. Desde siglos atrás, ha sido objeto de veneración. Para llegar a él, los visitantes se tienen que abrir paso entre la muchedumbre y entre los comerciantes. Grupos de matachines o danzantes con vistosos y coloridos trajes danzan afuera de la parroquia en su honor.

El recorrido hasta la efigie puede durar hasta una hora. Algunas personas que se trasladan de otros municipios, tienen como costumbre llegar desde el jueves y pernoctar en la hacienda adosada a la iglesia. La fiesta, concluye la noche del mismo viernes con luces y fuegos pirotécnicos.

Es común que al día siguiente de que finalizó su festividad, el Divino Pastor de inmediato continúe su travesía. Algunos menonitas de nuestra entidad le llaman a esta imagen “El Santo llovedor” porque tienen la creencia, al igual que los católicos, que a las comunidades que visita, llama a la lluvia para que traiga consigo abundantes cosechas, además de la fama de milagroso.

Cabe mencionar que el 30 de septiembre también se festeja al patrono de la Iglesia, San Jerónimo, sin embargo, la romería no se compara con la del Divino Pastor.

La leyenda de la imagen venerada
Entre el patrimonio intangible de esta comunidad, se encuentra la historia de la efigie, cuya narración se ha comunicado de manera oral por generaciones, a manera de leyendas y relatos, que a través de los años la gente ha modificado. Algunos cuentan que hace muchísimos tiempo unos peregrinos encargaron la urna con la imagen en una casa y que ya no volvieron. Con el paso de los días del cofre empezó a salir un agradable aroma a flores; los dueños de la casa lo abrieron, más que nada punzados por la curiosidad y descubrieron la imagen que poco a poco se fue haciendo de fama en cuanto a los milagros que le pedían.
La festividad del Divino Pastor en el estado de Durango, se une a otras similares como la del Señor de la Expiración en El Nayar, en el municipio de Durango, y la del Señor del Tizonazo, también conocido como “El Señor de los Guerreros”, en “El Tizonazo”, en el municipio de Indé, y todas en conjunto forman parte de las manifestaciones culturales de nuestro país.

A propósito: Hoy a las 18:00 horas, el Museo de la Ciudad se viste de gala, para celebrar, en el marco de su quinto aniversario, con el Cuarteto de Cuerdas Ad Libitum, con un repertorio de primer nivel. La entrada es libre.

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