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Las escasas acuñaciones de monedas de 8 Reales

Por José Antonio Juárez Muñoz

Comenzaremos con mencionar que en la vida productiva de la Casa de Moneda de Durango durante la época Republicana se realizaron troquelaciones por diferentes ensayadores que fueron 14 en total, de los cuales tres de ellos sólo estuvieron unos meses en este oficio y por lo cual se deberían de considerar piezas sumamente “raras”, pero no fue así pues los “Expertos numismáticos” que elaboraron los catálogos de referencia para todo el comercio de monedas y billetes como lo es el “Krause” no tomaron en consideración su historia ni su poca estadía de estos tres personajes que mencionare en seguida y me refiero a los  señores Octavio Martínez de Castro en el año de 1840, Pedro Espejo que acuño monedas con sus iniciales en el año de 1878 y el señor Jacobo Blanco en 1885.

El punto es el siguiente ya que investigando en varios libros como en el del señor Don Antonio Deana Salmerón considerado el primer investigador de la ceca de Durango el mismo menciona que estas tres piezas en mención son muy raras por ser un sólo periodo y muy corto no de un año, si no de meses de acuñación y por lo tanto muy escasas en sí, pues los catálogos no tienen las cifras de cuanto se acuño esos años y aún así las clasifican con valores de verdad que son una burla para nuestras monedas que son una verdadera joya en la historia por su origen y escases, pero esto pudiera ser motivo de nuevas investigaciones y para que reconsideraran ponerles su verdadero valor a su catálogos estos expertos norteamericanos.

A continuación mencionare los años en que cada uno de los ensayadores trabajaron revisando sus monedas en esta ceca de Durango:

Ramón Luelmo RL.- Cinco años de 1824 a 1829 y al parecer sus variedades son en el año de 1824 en sus águilas de perfil con sus serpientes en diferentes posiciones y sus gorros frigios, así como en sus palabras de “Libertad”.

Ramón Mascareñas RM.- 18 años de 1830 a 1848 y ese tuvo 34 variedades de sobre fechas y ensayadores RM/RL, piezas con variedades de águilas muy bien definidas.

Octavio Martínez de Castro OMC.- Unos meses según Deana Salmerón, pieza sumamente rara por estas tres iniciales y que menciona que sus siglas decían: 8 R. A. Do. 1840. OMC. 10 Ds. 20 Gs. Y la letra A significaba  “AÑO DEL DEPOTISMO” y en los catálogos americanos no la mencionan como que haya sido elaborada sólo aparece la del señor Mascareñas.

Clemente Morón CM.-  Cinco años de 1848 a 1849 y regresa en 1873 a 1877 y sólo encontramos una variedad.

José María Ramírez JMR.-  Tres años, de 1849 a 1852, y encontramos tres variedades de sus acuñaciones.

Carlos León de la Peña CP.-  19 años, 1852 a 1864 y regresa de 1867 a 1873, se retira un tiempo para de nuevo acuñar su último año de 1877, encontramos 14 variedades en sus acuñaciones.

Luis de la Torre LT.- Un año de 1864 a 1865 sin variedades en ellas, cabe mencionar que este personaje no tenía la función de ensayador y solo a su cargo la dirección de la casa de moneda y mando estampar sus siglas en las monedas ya que es la época de la intervención francesa y por lo tanto Durango era un departamento.

Juan Hernández y Marín JH.-  Un año de 1874 a 1875 sin variedades, y al igual que las anteriores siglas LT este personaje era el Gobernador del estado de Durango pero de manera arbitraria mando estampar sus siglas solo por ser el responsable de la ceca de Durango.

José Miguel Palma JMP.-  Cinco años en 1877 y regresa de 1880 a 1882, sin variedades.

Pedro Espejo PE.- Sólo unos meses en 1878, no hay más registros de otra acuñación, datos en mención por Deana Salmerón.

Trinidad Barrera TB.- Dos años de 1878 a 1880, solo una variedad en su acuñación.

Manuel Canseco o Melchor Calderón MC.- Ocho años de 1882 a 1890, se encontraron seis variedades.

Jacobo Blanco JB.- Un sólo año o meses 1885, este es otro ensayador muy raro y a su vez escaso que no se valoró correctamente su moneda en los catálogos, sin variedades.

Norberto Domínguez ND.-  Tres años de 1892 a 1895 se registran dos variedades, este fue el último ensayador de la ceca de Durango.

Y con estos datos que tomamos como referencias se demuestra que la historia numismática de Durango tiene gran valor en la historia de la época del siglo XIX y debemos defender sus verdaderos valores en sus piezas escasas por su contenido histórico y no permitir que sean valoradas a manera de simples piezas de metal en plata.                           

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