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LOLITA

Por Marco Antonio Olaguez Bayona

Sin duda un director icónico en la historia de la cinematografía es Stanley Kubrick, un perfeccionista empedernido, extremadamente obsesivo con los detalles, sin duda un genio en toda la extensión de la palabra. Su obra es imprescindible y pertenece al acervo de la cultura universal. En esta ocasión toca hablar de ‘Lolita’, una joya que se convirtió en un clásico del cine.

Repleta de humor negro, esta película está basada en la novela homónima escrita por Nicolai Nabokov, y cuenta con un argumento bastante escabroso para la época, pues ‘Lolita’ recrea maravillosamente la historia de una malcriada niña de catorce años y de la tormentosa relación no correspondida con su padrastro. La película muestra a un novelista de mediana edad Humbert, interpretado por un elegantísimo James Mason, quién decide pasar un verano en Ramsdale, New Hampshire, antes de volver a su trabajo de profesor en otoño. Mientras está buscando alguna casa donde alquilar una habitación, llega a casa de Charlotte Haze plasmada por una sufrida Shelley Winters. A Humbert no le convence mucho alquilar la habitación ahí, pero en el momento en el que ve a Lolita, una preciosa adolescente por la que Humbert desarrolla una obsesión de tipo romántico, decide quedarse. Este hecho dará lugar a una serie de sucesos que permiten el desarrollo de la trama.

La película es increíblemente disfrutable, cuenta con actuaciones memorables, un ritmo armónico, una dirección sublime y una serie de giros de tuerca que nos sorprenden de una forma hilarante, todo esto bajo la visión excepcional de Stanley Kubrick, sin duda ‘Lolita’ nos enseña que hacer una película no sólo implica tener gran conocimiento técnico, sino que también es necesario saber contemplar la delicadeza para mezclar con maestría todos sus elementos para imprimir sutileza en los detalles. Cualquier otro director habría caído en lo burdo o grosero. Kubrick no lo hace; llega justo hasta dónde debe llegar y ahí se queda, haciendo cómplice al espectador de su perverso y peligroso juego, creando en el proceso una película que resulta inolvidable. Es una pena que ya no tengamos películas así. Que disfruten la película.

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