Loading

Nada es para siempre

La historia de la música en Italia hubiera sido perfecta, si no fuera por el hecho de que Verdi era un ser humano, que como todos tenía que envejecer, retirarse y en un momento dejar su vida terrenal. Y así fue, después del éxito arrasador de Aída en 1871, con casi cuarenta años de trabajo intenso, Verdi se retira de la escena operística, cerca de cumplir 60 años, en una época donde esa edad marcaba un fin próximo de la estadía en este mundo.

Para Italia eso fue caótico, puesto que confiando en las genialidad de su héroe no se dedicó a prestar atención a la posibilidad de otro gran compositor, y durante la época de Verdi era rarísimo encontrar una ópera que tuviera la calidad de las suyas, y mucho menos un compositor que tuviera la constancia de escribir una obra maestra tras otra.

Durante casi 20 años, Italia estuvo sin un referente importante en el ámbito, al grado que el mismo Verdi ya con casi 75 años de edad, después de tantos ruegos y súplicas de los músicos y productores teatrales se anima a componer una ópera más “Otello”, en la cual hace importantes innovaciones en el discurso musical, anulando totalmente los cortes de escena y con una música continua de gran protagonismo en el sinfonismo. La ópera fue un éxito, pero Verdi estaba cansado, y a pesar de ofertas increíbles, no volvería a escena hasta 1893, a los 80 años de edad, para componer su última ópera “Falstaff” donde por única vez incursiona en el género cómico, una ópera también de éxito, pero con la que se alejaría definitivamente del medio hasta su muerte en 1901.

¿Pero qué pasó después de Aída en Italia? Mientras sobrevivían representando y exportando las óperas de Verdi, Italia buscaba un nuevo genio. Durante la década de 1870 dio oportunidades a diversos compositores, pero lograban éxitos medianos, que ni siquiera podían volver a repetir, se podría decir que el público ya estaba muy acostumbrado a la genialidad de Verdi, y era difícil aceptar una nueva propuesta o ser tolerante con obras que no tuvieran esa calidad.

A partir de 1884 los productores teatrales cada año organizaron un concurso para compositores jóvenes, que debían presentar una ópera y la que resultara ganadora, se representaría con una buena producción durante la temporada. El mismo Verdi, que estaba tan preocupado como los demás puesto que ya sabía que no podía componer y creía que ya iba morir (aunque vivió 17 años más), apoyó la idea y fue jurado de cada uno de eso concursos.

Siempre salía un ganador, pero a la hora de la verdad en la puesta en escena, las óperas no tenían tanto éxito. Los productores y Verdi, estaban decepcionados y angustiados, mientras Italia seguía esperando quien tomara tan pesada estafeta, en el mundo resonaba el éxito de la ópera Wagneriana y la nueva generación francesa de compositores románticos con sus importantes dramas.

Pero en 1890, un joven presentó su ópera al concurso, la cual compuso en solo dos meses y parecería que con ello Italia encontraría al heredero de su legado.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

Comenta con Facebook