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Promesas del jazz

Un acercamiento a algunos de las nuevas promesas del jazz. Jóvenes mexicanos menores de 30 años que están en busca de un sitio propio en la escena musical. Se proponen recorrer el mundo. Éstas son sus historias.

[[¡Guitarrista. 24 años. Estudia en The City College of New York!]]

Fue difícil comenzar este camino.

A los 11 o 12 años, mi mamá me compró una guitarra. Comencé a tocar en bandas de rock, que era lo que más me llamaba entonces. A los 14 o 15 fui a una tienda de música en (la calle de) Bolívar. Me encontré con un señor viejo y me encantó lo que estaba tocando. Al final, le pregunté: “¿Qué era eso?”. Me dijo: “Se llama jazz”. Era Take five. Y ése fue el momento en que me enamoré de la música. Sería mi vida.

Alberto Medina, que me dio clases casi tres años, me dijo que debería audicionar en alguna escuela en el extranjero. Lo intenté en Nueva Orleans, me aceptaron, pero por falta de recursos no pude empezar ahí. Me fui a Nueva York, la meca del jazz, a buscar oportunidades. Mi plan era por tres semanas, pero viendo la escena, los conciertos, la comunidad y la música en general, llamé a mi mamá: “¿Puedes vender mi carro? No voy a volver”.

Fue un cambio drástico pero no me arrepiento. Tenía 20 años.

Mis primeros meses estuve estudiando con gente como Peter Bernstein para estar al nivel. Pasé los exámenes para entrar al City College, donde han enseñado Ron Carter y John Patitucci. Ahora estoy en el tercer año, y no fue sino hasta 2017 que me otorgaron dos becas, una por parte de la universidad y otra de la Latin Grammy Music Foundation. Fui becada también el año pasado en el Centro Banff en Canadá y pude estudiar con grandes como Gary Bartz y Vijay Iyer. Llevaba mis composiciones.

Empecé a escribir hace cuatro años. Siempre he sido muy exigente y cualquier cosa que componía decía ‘no me gusta’ y no lo enseñaba a nadie. Fue hasta hace dos años que empecé a sacar mi música y tocarla. Me di cuenta cómo cambiaban del papel a estar sonando.

Tengo un quinteto en Nueva York, alrededor de una o dos veces tenemos tocadas en la ciudad. La mayoría son composiciones mías. ¿Sabes qué me encantaría? Poder llevar a mi banda alrededor del mundo y compartir nuestra música.

[[¡Baterista. 27 años. Graduado de Berklee College of Music!]]

La música siempre estuvo presente en mi vida. Mi papá es compositor, arreglista y trompetista graduado de Berklee, y mi mamá una cantante peruana.

Por mi papá descubrí el jazz fusión. Me compraba videos de bateristas como Dave Weckl y Dennis Chambers. Como a los 16, me mandó a un festival en Xalapa, donde maestros de Berklee vinieron a dar clases. Ahí conocí a Yoron Israel, quien me motivó a escuchar a Max Roach, Elvin Jones, Art Blakey, Tony Williams. Descubrí que en el jazz hay todo un universo armónico, melódico y rítmico que explorar, donde el músico puede expresarse por medio de una melodía improvisada en el momento.

En 2007 hice mi primera audición para Berklee. Me dieron una beca para un curso de verano; fui seleccionado para formar parte del Berklee 5 Week Jazz Workshop, dirigido por mi baterista héroe, Terry Lyne Carrington. Me sentí muy intimidado porque me pusieron a tocar con estudiantes del más alto nivel. Fue tanta la presión que por un momento quise dejarlo y regresar a México. Mi papá me hizo ver que esos momentos de gran adversidad son los que te hacen crecer.

De regreso, conocí a gran parte de la comunidad del jazz en el club Papa Beto de Roberto Arballo “Betuco”. Desde un principio me acogieron.

Quería estudiar en Berklee pero era excesivamente caro. Otra cosa que me frenaba es que no había estudiado la prepa. La hice en el sistema abierto en un año. En 2011 hice la audición y me ofrecieron una beca que cubría como el 70 por ciento por dos semestres, pero el 30 por ciento restante era mucho dinero, sin contar vivienda y alimentos. Pero un milagro pasó y con ayuda de mi familia completamos para un año. Un momento difícil que sabía que iba a llegar era tener que regresar por la cuestión económica. Pero obtuve cartas de recomendación y me otorgaron una beca completa hasta graduarme en mayo de 2016.

Pertenecí al Berklee Global Jazz Institute, donde estudié y conviví con mis héroes musicales como Danilo Pérez, Joe Lovano, John Patitucci, Brian Blade y Terri Lyne Carrington. Viajamos a Puerto Rico, Alemania y Gabón. Otros músicos con los que he tocado son George Garzone, Darren Barrett y Carlos Averhoff.

Mi mensaje a los jóvenes es que nutran su pasión y nunca la abandonen. La música es el puente del artista hacia la eternidad.

[[¡Saxofonista. 25 años. Estudia en Berklee College of Music!]]

Empecé a escuchar jazz a los 16, me llamaba mucho la atención por la instrumentación y la improvisación, pero de todos los instrumentos era el sax el que más me gustaba.

Una vez vi un concierto en la Cineteca Nacional que era de Dizzie Gillespie (& The United Nation Orchestra, 1989). Ahí tocaban muchos músicos muy famosos cuando eran súper jóvenes: Danilo Pérez, que da clases en Berklee, y Arturo Sandoval, Giovanni Hidalgo… Dije: ‘¿Qué onda con el jazz?’.

Empecé a escuchar jazz; mucho a Charlie Parker, a Thelonious Monk, Charles Mingus, pero también lo contemporáneo. La improvisación y el jazz son los lenguajes del arte que más me gustan.

Empecé tarde en la música. En el segundo intento entré en la Escuela Nacional de Música y, después de tres años, decidí salirme. Mi sueño era estudiar en Berklee. Fue fortuito que Miguel Zenón con su cuarteto fuera a mi preparatoria, el CUM, con el programa del Carnegie Hall (Cultural Exchange Program). Fue el único año. Y luego vino a México por primera vez el Berklee Latino y me fui becada cinco semanas a Boston. Gané la beca de la Latin Grammy Music Foundation; mandé un video con Jíbaro, de Zenón; Stoner Hill, del baterista Brian Blade, y Niño cabeza de olla, una canción original con una banda que tengo, Deimusaranea, un poco como rock progresivo. He tenido la suerte de estar en el lugar correcto en el momento correcto.

Me faltan casi dos años para acabar. Quiero escribir más para tener cosas grabadas antes de graduarme.

Tu sonido se desarrolla a partir de influencias, pero no solo eso, también es tu personalidad. Me gustaría quedarme un tiempo en Estados Unidos para experimentar la escena fuera de la escuela y seguir tocando.

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