MINUTO X MINUTO

Un joven tempestuoso



Como en una de tantas celebraciones de la época, Mozart fue invitado a una velada con personajes destacados de la nobleza y el arte donde era común aparte de los habituales bailes y banquetes, la presentación de diversas obras musicales, y continuamente la aparición de algún nuevo talento en busca de ser reconocido e impulsado por un buen mecenas.

Siendo una práctica cotidiana el genio de Salzburgo no estaba demasiado interesado en conocer los nuevos talentos: niños virtuosos de instrumentos, jóvenes compositores con grandes expectativas, o alumnos recomendados de prestigiados artistas.

La figura de la búsqueda de niños virtuosos era incesante, una ansiedad social generada por la propia historia de Mozart y su genio precoz, pero era casi imposible la aparición de un talento de tal magnitud. Para entonces Mozart pasaba los 30 años, era uno de los músicos más renombrados de aquel entonces, y aunque en su época muchos se esforzaban en negarlo, sin duda era el mejor.

Llegaba el momento de las nuevas presentaciones, se hablaba mucho de la aparición de un joven alemán de alrededor de 15 años proveniente de los suburbios de Bonn alejado de todo refinamiento, que tocaba e improvisaba al piano como nunca antes se hubiese visto y al parecer ya había compuesto varias piezas. Este jovencito había impresionado a diversas personalidades y su familia y promotores tenían una gran ansiedad por mostrar su talento al notable Wolfgang Amadeus Mozart.

Para Mozart y otras personalidades destacadas este era uno de tantos anuncios, para colmo, la situación de la velada se agravaría porque el tan mentado niño alemán hizo un berrinche y no quería salir a tocar. La gente estaba molesta por la actitud tan inmadura del joven, aunque sus promotores se esforzaban por hacerlos conservar la paciencia y a su vez tratar de obligar a tocar al adolescente.

Después de varios esfuerzos por fin entra al salón un muchachito de cabellos revueltos, el cual todavía refunfuñando se sienta al piano y comienza a tocar.
No había duda que para alguien con esa actitud no habría ningún tipo de chance de mecenazgo en el competido mundo de la música, tocó porque ya no quedaba otra opción, pero sin duda estaba todo perdido para el futuro de uno de los tantos talentos que recorrían esas veladas.

Increíblemente, el jovencito atrapó al atención de los presentes quienes lo escucharon en silencio hasta el final de su ejecución, fríamente Mozart elogia el trabajo, pero le dice que esa es una pieza que ya estaba estudiada, por lo que le pide que improvise, después de esto fue reconocido con un generoso aplauso y sin embargo, enojado como llegó se retiró del salón.

La gente se ofuscó por la mala educación del joven, pero los promotores en un último intento desesperado consultan la única opinión que podría tener peso en ese lugar, así que al preguntarle al gran maestro que opinaba de tan singular personaje Mozart respondió: “¡Recuerden su nombre, este joven hará hablar al mundo!”

La noticia voló por todos lados Mozart reconoció el talento de un jovencito renegado llamado Ludwig Van Beethoven y le auguró un gran futuro, no podría ser mejor, en un par de años este joven sería el mejor de los alumnos de Haydn y en un tiempo más uno de los artistas más revolucionarios y renombrados de todos los tiempos.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com