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Unen su talento

El Teatro Ricardo Castro se vistió de gala para presentar el último concierto de la Orquesta Sinfónica del FIRC 2018, bajo la batuta de David Harutyunyan, con la participación en el piano de Claudio Herrera, con obras de Ricardo Castro, Rachmaninov y Schostakovich.

Los asistentes fueron embelesados por el estreno en Durango de la pieza Poema sinfónico Oithona de Ricardo Castro, primer poema sinfónico mexicano, escrito por Ricardo Castro, y dedicado al compositor y amigo suyo, Gustavo E. Campa. Data del año de 1885 y, al parecer, nunca se interpretó. No existe constancia escrita de su ejecución en México (lo refiere el maestro Emilio Díaz Cervantes, experto en Castro). Es para gran orquesta pero, por las corrientes opositoras a su genio, hasta la partitura se daba por perdida en nuestro país, comenta el doctor Nelson Hurtado del CENIDIM. Estamos hablando de 125 años de espera. Mucho más tiempo tuvo que salir esta obra mexicana, que otras muchas en el mundo.

Para concluir la primera parte del programa se contó con la participación en el piano de Claudio Herrera Noriega en la melodía Concierto para piano y orquesta No. 2, Op.18 en Do menor de Sergei Rachmaninov en los movimientos Moderato, Adagio sostenuto y Allegro scherzando.

Al finalizar el intermedio se ejecutó la Sinfonía Nº 5 en Re menor Op.47 de Dmitri Schostakovich en cuatro movimientos Moderato, Allegretto, Largo y Allegro non troppo, llevándose una lluvia de aplausos que se escucharon en todo el recinto cultural, dentro del Festival Internacional Ricardo Castro.

Por: Olga L. Ramírez

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