Imparables agresiones a los menores de edad

Olga Ramos

Corresponsal

GÓMEZ PALACIO, DGO.- Quien agrede a un menor de edad en el hogar, por lo regular desahoga en ellos sus propias frustraciones infantiles sin darse cuenta, es decir, entra en un proceso inconsciente que se convierte en un círculo vicioso que coincide con la teoría de frustración-agresión. 

Especialistas advierten, que la mayor parte de las agresiones graves a los niños se registran precisamente en el hogar, en donde se genera la violencia intrafamiliar.

Las principales causas de agresiones tienen que ver con omisión de cuidados y violencia física.

El maltrato infantil se da de manera pasiva y activa: la pasiva, es aquella que comprende el abandono físico, debido a que las necesidades físicas básicas del menor no son atendidas, también comprende el abandono emocional el cual consiste en la falta de respuesta a las necesidades de contacto físico y la indiferencia frente al estado emocional del menor. 

En lo que se refiere al maltrato infantil de manera activa, éste comprende el abuso físico en cualquier acción no accidental por los padres o cuidadores que provoquen daño físico o enfermedad al menor. 

La intensidad puede variar desde una contusión leve hasta una lesión mortal. También comprende el abuso sexual, por parte de un familiar, tutor o cualquier otro adulto. El abuso emocional también entra en esta categoría de abuso activo y se presenta bajo la forma de hostilidad verbal, crónica (insultos, burlas, desprecios, críticas, amenazas de abandono, etc.) 

Es importante denunciar cualquier tipo de maltrato infantil de ser posible al programa Esmeralda a través de realizar una llamada al 911, el cual ofrecer servicio gratuito de atención psicológica  y asesoría jurídica las 24 horas del día los 365 días del año. 

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