Covid también deja dolor en el alma

Daniela Morales Silva

Durango rebasa los 17 mil 600 casos confirmados de Covid-19, entre ellos están quienes se han recuperado y también quienes han perdido la vida a causa del nuevo Coronavirus. Se trata de mujeres y hombres que no son solo parte de las estadísticas que día con día se presentan, son padres, madres, abuelos, abuelas, tías,  tíos, hijos, hijas, hermanos, amigos, alumnos, deportistas, profesionistas, trabajadores.

En esta investigación especial contamos con los testimonios de Elizabeth, Gloria, Daniela y Cynthia, pacientes que se han recuperado del SARS-CoV-2 en una batalla que no ha sido sencilla.

No volvió a ver a sus padres

El pasado 5 de octubre Elizabeth comenzó a presentar síntomas de Covid-19, primero con tos y fiebre. Al mismo tiempo sus papás Alejandro y Manuela enfermaron de lo que parecía una gripe al igual que sus dos hermanos.

Tanto ella como su papá se hicieron la prueba en el ISSSTE, ahí se confirmaron como contagios positivos, en ese momento se desencadenó toda la situación que ha vivido la familia durante las últimas semanas. Don Alejandro, de 63 años, ingresó al hospital el 13 de octubre, y su mamá “Melita”, como cariñosamente la llamaban, de 62 años, ingreso un día después, no los volvieron a ver, no se pudieron despedir.

“Mi padre entró el día 13 y salió el 15, nos lo entregaron en cenizas, mi madre entró el día 14 y salió el 28 de octubre en un ataúd que no puedes abrir”.

Asegura que su familia seguía los protocolos, se cuidaban lo mayor posible, llevaban una vida del trabajo a la casa, “El Covid no solo te afecta en lo físico, sino que también en tu estado emocional porque parte de nosotros perdimos a nuestra mamá y nuestro papá, anímicamente esta enfermedad me arrebató a dos seres queridos”.

Las secuelas forman parte importante de lo que el SAR-CoV-2 le ha dejado, presenta taquicardias en la madrugada, sudores, “ya no puedo hacer mi vida normal, me agitó con cualquier cosa”.

Manifestó que hay mucha gente inconsciente, que no cree en la existencia el Covid-19, “si existe, te cambia tu vida totalmente, a lo mejor a la gente que no le ha pegado es quienes irresponsablemente no toman las medidas y aquí están las consecuencias”.

Estrés, angustia… separación

Platicamos también con Gloria, una madre soltera de dos  hijos, ahí erradicó mayor miedo, el contagiarlos o el hacerles falta.

“Yo pensé que era una gripa normal nunca imagine que tuviera Covid” expresó.

Indicó un día con fiebre elevada y el dolor de cuerpo era insoportable, este último se mantuvo dentro de un cansancio fuera de lo común, además de que estuvo enferma del estómago. Al cuarto día perdió el sentido del gusto y el olfato, después llego otra etapa con mucha tos y dolor en el pecho, durante este tiempo esperando el resultado de la prueba que días después la dio como positiva.

Además de los síntomas de la enfermedad, se enfrentó al proceso difícil de separarse de sus hijos, más el estrés y la angustia de pensar si pudo haber contagiado a alguien, incluyendo a su hijo mayor que es asmático. “Nunca me había separado tanto tiempo de mis hijos, eso fue muy complicado”.

Estuvo en casa sola enfrentando al Covid-19, pero fueron muchos los seres queridos que de alguna u otra manera estuvieron al pendiente de que no le faltara nada. Aunque no tenía ni ganas de comer aseguró lo hizo con la esperanza de tener fuerzas y salir pronto para estar con sus hijos, bebía también mucho líquido, todo eso sin que nada le supiera aun.

Entre las secuelas que le ha dejado el Covid, están fuertes dolores de cabeza, el olfato aun no regresa y el cansancio permanece.

“Se de mucha gente que son asintomáticos, que les pasa de noche, pero desafortunadamente también está el otro lado personas que no la han librado, que no han podido salir de la enfermedad, es cuidarnos todos porque aunque tengamos síntomas mínimos no es algo fácil”.

Llanto por un tanque de oxígeno

A través de redes sociales pudimos contactar a Daniela,  es médico pasante en servicio social. Fue el lunes 19 de octubre que por la mañana estuvo mormada, algo que le pareció normal pues  tiene rinitis alérgica, sin embargo con el paso de las horas comenzó a aumentar el escurrimiento nasal y eso la alertó.

Al momento de la comida descubrió que ya no tenía gusto, no le supo la sopa y tampoco pudo  un oler vick vaporub ni alcohol, por lo que de inmediato intuyó tener Covid-19, para ese momento ya estaba aislada en su cuarto.

En la madrugada de ese día despertó con malestar, frio y 37.8° de fiebre, por lo que tomó paracetamol que la ayudó a dormir, al día siguiente la fiebre no cedía por lo que se comunicó con la jefa de la clínica donde trabaja para hacerle saber de la posibilidad de estar contagiada y pedir que se le hiciera la prueba, pero por no tener reactivos no se la pudieron realizar y tuvo que ir a un hospital particular donde dos días después le confirmaron el positivo.

Al tercer día de presenta síntomas inició con diarrea, seguía con fiebre y escurrimiento nasal, al cuarto día comenzaron los dolores musculares y al quinto día aumentó el problema con dolor en el pecho y la espalda, “no es como un dolor muscular, es algo característico, no sé cómo explicarlo, como que arde y me alarmé, no es un buen pronóstico”.

Su médico alergólogo le dio medicamento, y su mamá se dio a la tarea de buscar un tanque de oxígeno para lo que se pudiera ofrecer, “fue súper difícil conseguir un tanque de oxígeno, no había de renta, mi mamá fue a hacer fila, había gente llorando, no se los rentaban a nadie”.

Señaló que conseguir un tanque de los pequeños cuesta de 7 a 10 mil pesos, y dura prácticamente nada, de dos a tres horas. Ante la necesidad su mamá tuvo que endeudarse para conseguir uno de estos tanques.

Además dijo tenía un cansancio importante, como si hubiera hecho mucho ejercicio, incluso el bañarse le provocaba taquicardias, por una semana estuvo con estos síntomas.

“La parte más difícil de esto es la ansiedad, pensar que podía haber contagiado a mi familia” expresó pero afortunadamente todos se hicieron se hicieron la prueba y salieron negativos.

A 27 días de haber contraído el virus, aun presenta fatiga para caminar y hacer sus labores pese a que antes tenía condición e incluso andaba en bicicleta.

Como médico pasante a Daniela le llegan aun pacientes que piensan que el Covid-19 no existe, “eso me hace enojar muchísimo ¿Cómo que no existe? No se cuidan, se tienen que cuidar, lavarse las manos, usar cubrebocas, y que piensen en sus familias porque así hay muchos chavos  que andaban en los antros”.

Pidió que si no se tiene a que salir de casa no se salga, porque dijo hay muchos doctores mayores de edad y con comorbilidades que se están exponiendo para ayudar como para que haya quienes se anden paseando.

“Yo no creía en el virus”

Aún en aislamiento y recuperación pudimos contactar a Cynthia, quien a través de zoom, una joven contó cómo fue enfrentarse al Covid-19 sobre todo los primeros días, afortunadamente su recuperación ha sido positiva.

Relató que un día de la nada despertó un poco enferma, tenía dolor de cuerpo, gripa y tos pero creyó que era por el clima y no por el SARS-CoV-2, sin embargo con el paso de los días comenzó a sentirse más enferma y presentó incluso temperatura.

“Yo nunca salía a ningún lado, estaba en mi casa haciendo tarea, los únicos lados a donde salía era a la tienda, o iba y hacia el súper con mi mamá o mi papá”.

Al verla mal su familia se alertó, su hermana le revisó el oxígeno y no estaba ya oxigenando bien, por lo que fue llevada al doctor ya que además presentaba fiebre y tenía flemas con sangre.

En primer lugar el doctor le dijo que tenía neumonía por Covid, aunque aún no estaban seguros de que fuera por el nuevo coronavirus ya que aún no tenían los resultados de la prueba, que después dieron el contagio positivo.

Le dieron medicamente y le pusieron oxigeno ya que por su cuenta no podía respirar bien, “estuve en mi casa, teníamos miedo de que empeorara y que me llevaran al hospital a internarme, los hospitales estaban saturados con muchas personas enfermas con lo mismo, pero gracias a Dios mejoré”.

Su hermana y su familia han estado a su cuidado, hasta ahora ninguno presenta afortunadamente algún síntoma pero mantienen la precaución ya que el virus se incuba hasta por 15 días.  “Mi casa es chica, tenemos mucho contacto, por ejemplo yo no tengo mi propio cuarto, duermo con mis hermanos y están cerca mi mamá y mi papá, si da miedo se siente muy feo”.

Cynthia acepta con sinceridad que era de las personas que no creía en el virus, que lo veía como algo “x” pero ha cambiado de opinión, tras haberse contagiado pide a las personas que se cuiden, que no lo tomen a juego, porque los tiempos están difíciles.

“Me imagino que todos en lo económico estamos batallando mucho, sobre todo que se cuiden por ellos y su familia, en todas las familias hay personas ya mayores que padecen de enfermedades es importante cuidarse para cuidar a los suyos”.

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