Cuidan a ancianos al alejarse la familia

Luis Pineda

Enfermeras son el último contacto que tienen los pacientes geriátricos antes de morir

Las enfermeras son por lo general el último contacto que los pacientes geriátricos tienen antes de morir, incluso por encima de la familia.

¿Pero qué es un paciente geriátrico?

Es un paciente de edad avanzada que presenta cambios en los órganos y sistemas que le otorgan una pérdida de la reserva fisiológica.

Samanta Sarahí Romero Hernández, lleva más de 12 años como enfermera, y la mayor parte del tiempo la ha dedicado al cuidado de pacientes geriátricos.

En su andar en esta profesión a Samanta, le ha tocado vivir de todo, y nos platica lo siguiente.

“Quienes escogieron o escogimos esta profesión, es porque tenemos esa vocación de servicio, en todos estos años me ha tocado ver de todo; pero es muy difícil realizar este trabajo, sin embargo, nosotros al haber escogido este camino, hacemos siempre nuestro mejor trabajo”.

Comenta que, lamentablemente la familia los ancianos, (pacientes geriátricos) prefieren pagar que cuidarlos, además de que se dan cuenta de cómo sufren de soledad y abandono.

“Nosotros nos llegamos a encariñar mucho con ellos, pasamos mucho tiempo a su lado, por lo general, en su última etapa somos las últimas personas a las que ven”.

“Ellos también se llegan a encariñar mucho con quienes los cuidamos, se genera un vínculo muy bonito, sus familiares confían mucho en nosotros, y claro que cuando se van, cuando mueren pues también sufrimos, nos duele, nos dejan algo”.

Para Samanta Sarahí, es un privilegio cuidar a pacientes en esta condición, y aunque a veces sea algo “pesado”, siempre se queda con la satisfacción de poder ayudarlos.

Sostiene que durante la pandemia, las cosas se tornaron un poco más complicadas, pues ellos eran el sector primario más vulnerable, al igual que el mismo personal de salud, algunos se quedaron en el camino, sin embargo, comenta que seguirá poniendo lo mejor de sí en el cuidado de sus pacientes.

Qué es la geriatría

Es la rama de la medicina que se preocupa de los problemas y enfermedades de los adultos mayores, cómo prevenirlas y manejarlas, y del proceso de envejecer. No sólo del aspecto médico, sino también de aspectos sicológicos y sociales que habitualmente acompañan este proceso.

Los geriatras son expertos (as) en el cuidado de los adultos mayores, de la misma manera que los pediatras lo son de los niños.

Tienen especial conocimiento de enfermedades que comúnmente aquejan a los ancianos, como:

Demencia.

Caídas.

Incontinencia urinaria.

Osteoporosis.

Depresión.

Entienden la interacción entre el envejecer y otras enfermedades crónicas y degenerativas. Además, conocen el uso apropiado de los múltiples medicamentos que usan los adultos mayores y evitan el peligro potencial y no buscado de la interacción de estos medicamentos.

El cuidado es combinado con otros profesionales para ayudar a los pacientes a mantener la capacidad de funcionar independientemente y mejorar su calidad de vida en la consulta ambulatoria, y coordinan a los múltiples especialistas que intervienen en el tratamiento de los pacientes que requieren hospitalización.

Al mismo tiempo, asisten a los familiares en las decisiones al declinar la capacidad del paciente, su independencia, y sobre todo al final de la vida.

¿Qué tipo de pacientes necesitan de un geriatra?

Hay varios grupos de adultos mayores que requieren el cuidado de un geriatra:

Mayores de 65 años sanos, en los cuales es necesario enfocar actividades preventivas personales para lograr un envejecimiento exitoso. El control anual permite la recomendación de estilos de vida, nutrición, ejercicio físico y actividad mental, exámenes personalizados y vacunas específicas para este grupo de pacientes. Permite, además, la detección precoz de disminución de memoria y capacidad cognitiva, pérdidas insignificantes de funcionalidad y estar alerta ante la presencia de signos y síntomas que predicen la aparición de enfermedades, sobre todo de algunos cánceres.

Mayores de 65 años con más de tres enfermedades crónicas, que habitualmente ingieren más de cinco fármacos diferentes.

El foco en estos pacientes es evitar la interacción de medicamentos que produzcan eventos adversos, recomendar actividades para evitar la progresión de las enfermedades o que se agreguen complicaciones de las mismas, manteniendo la capacidad para funcionar en forma autónoma.

Pacientes mayores de 80 años, con o sin patología crónica.

Estos pacientes presentan disminución de sus capacidades fisiológicas y están expuestos a presentar enfermedades agudas que con facilidad necesitan de hospitalización para mejorarlos.

Pacientes que presentan enfermedades propias del envejecimiento, como demencia, incontinencia urinaria, alteraciones de la marcha y osteoporosis, entre otras.

Adultos mayores institucionalizados en casas de reposo.

El uso de un método específico para examinar a estos pacientes, el contacto estrecho con la familia y sobre todo con el cuidador principal, les permite preservar su funcionalidad física y mental y disminuir la velocidad de declinación a medida que envejecen. Hay una mejoría importante en la satisfacción de la familia y reduce la posibilidad de hospitalización.

 

ANCIANO FRÁGIL

Persona con una enfermedad crónica compensada, en la que pequeñas complicaciones le llevan, de forma rápida, a la dependencia gripe contusiones de una caída cambio en la medicación infección hospitalización

RIESGOS

Cuando un anciano frágil o geriátrico visita un SU se le debe considerar un paciente de riesgo. Existe mayor incidencia de complicaciones, ingresos, RAM, institucionalización y muerte tras el alta.

MOTIVOS DE CONSULTA FRECUENTES RAM

Dolor torácico agudo Dolor abdominal Disnea aguda HTA severa Cefalea Infecciones

 

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