Escapa duranguense de guerra en Ucrania

Por Luis Pineda

“Entre bombardeos logramos escapar; fue terrible ver cuerpos calcinados en vehículos”, dijo Sandra Iliana Monárrez Alba, duranguense que salió de Ucrania en plena guerra.

Gracias a la ayuda que recibió por parte Gobierno de José Rosas Aispuro Torres, a través de la Secretaría General de Gobierno, hace unos días llegó a suelo duranguense en compañía de su hijo y de su suegra, logrando escapar con bien de aquel país, aunque con un impacto emocional que, a decir de ella, tardará mucho tiempo en sanar.

“Hemos vivido una amarga experiencia, sobrevivimos, nosotros vivíamos en Járkov, colindante con Rusia, y fue muy difícil salir, fue la primera ciudad que estuvieron bombardeando, fue terrible vivir eso”.

“Tuvimos una ventana de oportunidad, pudimos conseguir un vehículo, pero estaba en el centro donde estaban bombardeando. Fui por el carro, me regresé a la casa por mi familia (su hijo y su suegra), casi no la libramos”.

“Le dije a mi esposo ‘o nos quedamos a vivir en el edificio, o lo intentamos huyendo’, y bueno, gracias a Dios, lo logramos”.

Sandra Iliana tiene su origen en Durango, solo que nació en la Ciudad de México. Su hijo es de Durango, y su suegra de Ucrania. Ella apenas está en un proceso de adaptación; su esposo, por decreto presidencial se quedó en el país en conflicto bélico.

“De Jarkov salimos el día 2 de marzo, pero no tengo la línea del tiempo exacta, pero gracias a Dios, a la ayuda de las embajadas, de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Gobierno de Durango, de la Secretaría General del Gobierno, pudimos llegar a Durango el pasado lunes”.

“Ahora vamos a comenzar de cero, pero con muchas ganas de vivir”.

“Nos venimos mi suegra con todo y su perro, mi hijo, y otro mexicano, a él nos lo encontramos en una parte del camino, pero antes de salir, fue una experiencia terrible”.

“Yo fui por el carro, porque mi esposo no sabe manejar, fuimos sorteando las bombas, cuando recogimos al otro mexicano, las bombas iban cayendo atrás de nosotros, del carro, literal, salvamos la vida corriendo”.

“Llegamos a Rumania, y de ahí para acá, bueno, fue otra odisea, y es que llegó un momento en que nos quedamos prácticamente sin dinero”.

Fue un viaje bastante largo, muchos días, muchas horas, mucho desgaste, desde el día 2 de marzo hasta el día 21, que llegaron a Durango.

“Agradecemos por supuesto todo el apoyo a la Secretaría de Relaciones Exteriores, a la Secretaría General de Gobierno, con todos los gastos pagados”.

 

Después del “Infierno”

En torno al sentimiento que se queda luego de vivir ese “infierno”, dijo que “queda mucha tristeza, mucho dolor, a nosotros nos tocó ver mucha muerte, vehículos con gente calcinada, quisieron escapar y no pudieron, pues los misiles los alcanzaron en sus carros”.

“Sabemos que aún hay mucha gente, muchos ucranianos que no tienen a dónde ir, nosotros pues teníamos familia, pero mucha gente no”.

Afirmó que, con el hecho de estar escuchando las bombas día y noche, se vive con miedo todo el tiempo, sin dormir, sin estar tranquilos.

“Ya sabíamos detectar una bomba de largo alcance, un misil, todavía ahorita si escuchamos unos sonidos, nuestros cuerpos como que vibran, tal vez la mente no, pero nuestros cuerpos sí, y lo que nos queda es agradecer a la vida, agradecer a Dios, a toda la gente que nos ha ayudado”.

Mencionó que ahora se siente más tranquila, más entera, más valiente y con más fuerzas para salir adelante.

 

Futuro

Sandra Iliana dijo que por lo pronto tienen pensado vivir en Durango.

“Vamos a ver qué podemos hacer, tenemos que empezar de cero”.

“Mi esposo se quedó allá, pues así lo establece el decreto presidencial. Él está cerca de la frontera ayudando a mucha gente, está bien, y tenemos comunicación permanente; lo que esperamos es que haya paz”.

Ahora, lo que Sandra Iliana está buscando es, primero, conseguir trabajo, y que su hijo siga estudiando, además de lograr una estabilidad emocional y económica.

“Más que una petición, lo que deseamos es que estemos conscientes de lo que está pasando en el mundo, pues la violencia en extremo creemos que no es buena, y tener conciencia de las capacidades como humanos que tenemos”.

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