Luchan contra Covid con miedo y valentía

Elena Franco

Médicos y enfermeras, un camillero, personal de intendencia, químicos y radiólogos son los que están en el área Covid del hospital del ISSSTE Dr. Santiago Ramón y Cajal.

Este equipo es grande y sólido, son una familia que han aprendido a cuidarse entre ellos, es decir, el que va llegando cuida al que va saliendo, por ejemplo para ponerse el calzado y quitárselo, con la finalidad de que ninguno contraiga la enfermedad.

En esta área la mayoría de los pacientes son adultos mayores, con excepción de algunos de jóvenes, algunos con patologías propias, lo que ha hecho difícil su cuidado.

“Estar con el paciente Covid-19 es una experiencia yo creo muy fabulosa, porque nos permite servir desde todos los ámbitos de la enfermería, desde el punto de vista emocional, personal, clínico, desde sus necesidades propias”, comentó la enfermera especialista en Terapia Intensiva Mirabel Manrique Medina, a pesar de expresar que ha sentido miedo.

Al igual que sus compañeros, inició su capacitación en Enero, sin dimensionar que la enfermedad pudiera llegar a nuestra entidad.

Aún así, brinda la atención correspondiente al derechohabiente en terapia intensiva respiratoria, que es cuando presentan trastornos respiratorios severos.

Estos trastornos se dan cuando la afectación pulmonar les impide tener un patrón respiratorio eficaz, hay un deterioro del intercambio gaseoso y dolor agudo, algunos presentan hipertermia y fiebre, y por ende deterioro de su movilidad física.

Estos son los pacientes en estado crítico, pues tienen uno o dos órganos afectados y se requiere dar un soporte vital avanzado para suplir esa función.

En este caso, el órgano afectado mayormente es el pulmonar, por lo cual se debe someter al paciente a una ventilación mecánica.

“A los pacientes se les tiene que colocar un tubo por la vía orotraqueal, que es la situación de más riesgo para quien atiende esos pacientes, en donde el equipo médico de doctores y enfermeras que lo atendemos para someterlo a ventilación mecánica tenemos que dar directamente con la cavidad oral de un paciente y ahí es donde salen esos aerosoles que los pueden contagiar”, informó.

Los pacientes que son sometidos a ventilación mecánica respiran por el aparato y el personal va controlando los modos de como va respirando según su necesidad, pero para que el paciente se deje llevar por el ventilador se tiene que someter a sedación profunda, aclaró Mirabel Manrique.

Eso implica que el paciente está dormido profundamente, por lo que se deben monitorear continuamente los signos vitales, además de poner un catéter para tener acceso a sus venas, a su torrente circulatorio y pasar los fármacos.

Esto los hace totalmente dependientes del personal de enfermería, ya que los alimentan por una sonda orogástrica, la eliminación urinaria es por un catéter vertical y evacuan a través de un pañal.

Otra actividad que realizan es probar al paciente por un periodo de 16 horas continuas una vez que ingresan, es decir, se tiene que poner boca abajo en la cama, nada más la cabeza hacia un lado o al otro lado. Cada cuatro horas tienen que estar rotando la cabeza.

Por un promedio más de 15 días es el tiempo en que los derechohabientes de terapia intensiva permanecen entubados y sedados.

“Cuando lo logramos desentubar para que respire por si mismo, es cuando ubica nuestras voces, solo eso, porque nunca ve nuestro rostro”, manifestó Mirabel.

Recalcó que todo el personal está con un equipo especial de protección personal que incluye el uniforme, un oberol que tiene gorro, bota, gogles, que no se ve la cara, un cubre bocas muy grande, por lo que prácticamente el derechohabiente solo ve sus ojos.

Portar el equipo es muy difícil para ellos, no se lo pueden quitar hasta que transcurran 12 horas, es un traje caliente, no les permite moverse, en la noche es difícil ver, no hay luz del día, solo la artificial, los gogles se llegan a empañar por el calor que se genera por los aparatos y las personas. No poden tomar agua, ni ir al baño, ni comer.

“Hay pacientes que nos dicen ‘quítese eso para verla, para ver quién es’, alguno de nosotros optamos por imprimir una fotografía de nuestro rostro y se lo mostramos. Yo soy fulanita y este es mi rostro para que se vayan familiarizando, porque viven un nivel de angustia, de estrés de verse enfermos, aislados de su familia”.

Aclaró  que en el caso de la familia no pasa a verlos, el informe médico se da a través del coordinador, ellos son los que sufren, ya que como no ven a su familiar imaginan cosas.

Terminan cansados físicamente y emocionalmente al finalizar la jornada.

Todos realizan un protocolo muy especial para el retiro de equipo, para quitarse el uniforme de tela y ponerse la ropa de civil con la que van a salir y se sanitizan en cuatro filtros para llegar a sus hogares.

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