Muere 80% de intubados

Luis Pineda

“Es un verdadero drama, es un temor lo que se vive dentro de las instituciones de salud, nos toca ver el momento más crudo de la pandemia ocasionada por el Covid: las muertes”, expresó David García Avendaño, enfermero especialista en el área de Terapia Intensiva del ISSSTE.

Agregó que, de acuerdo con las estadísticas y con lo que ven a diario, ocho de cada diez intubados mueren, lo que representa un alto porcentaje de mortandad.

“El temor siempre nos acompaña”.

Este testimonio forma parte de la campaña de concienciación que lleva a cabo el Consejo Estatal Ciudadano en coordinación con personal médico.

“Nunca pensamos que, cuando la pandemia llegó, nunca estaría presente entre nosotros, y ahora que la tenemos no sabemos qué hacer como ciudadanos, vemos fallecimientos diarios, sufrimientos todos los días, vemos la agonía de los pacientes, familiares afuera preguntando por su gente, y todo ese verlo a diario para nosotros es frustrante”.

Comentó que, al momento en que ingresa un paciente al área de terapia intensiva, y que tiene pocas probabilidades de vivir, sus parientes ya no se pueden despedir de ellos; hay quienes a pesar de saber en las condiciones que llegan, esperan volver a verlos.

“Es crudo y triste lo que voy a decir, pero ocho de cada diez pacientes intubados mueren, y bueno, en este proceso, por lo general nos toca ver cuando los familiares llevan a sus enfermos y van por ellos ya en la bolsa… muertos pues”.

“Todos los días vivimos esta situación, ya estamos cansados, estamos desesperados; al llegar al área de trabajo, veo el rostro de mis compañeros, es el mismo rostro de miedo, de desesperanza, cansancio físico, emocional, enojo, frustración y demás, y que sin duda nos genera impotencia o coraje al saber que aún hay mucha gente que no cree”.

Señaló que son muchas historias las que a diario se viven, y quizá una de las más crudas o tristes es cuando les tienen que leer cartas de familiares a pacientes en las cuales literalmente se despiden de ellos.

“Hay una área en la cual los familiares ya no pueden entrar, ya no saben de sus enfermos, y al paso de los días la desesperación crece, el miedo crece y llega un momento de arrepentimiento”.

“Nos ha tocado leerles cartas algunas muy duras en donde les piden perdón, se despiden de ellos, y luego nos toca ver cuando los sacan ya muertos”.

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