SEMANA SANTA, ¿TRADICIÓN PERDIDA?

Por Rosa Eugenia Valero

Inicia la llamada Semana Mayor, para quienes profesan la religión más difundida en el mundo y en particular en México, el cristianismo, esta semana representa los días más relevantes del año cristiano.

El pasado domingo, llamado Domingo de Ramos, se dio inicio a las diversas actividades tradicionales en recuerdo a los hechos narrados en evangelios bíblicos acerca de los últimos días de Jesús y terminarán el próximo, llamado de Resurrección, cuando se dará inicio a la Pascua.

Con el paso del tiempo, algunas tradiciones pareciera que se han ido perdiendo, y hoy percibimos que hemos pasado de una semana de meditación y encuentro en la fe, a una semana vacacional llena de paseos, diversión, fiesta y regocijo, dejando de lado la verdadera esencia de esos días en que la cristiandad recuerda la vida, obra, pasión, muerte y resurrección de Jesús.

José Alfonso Martínez Barrios, Historiador y Coordinador del Museo de Arte Funerario Benigno Montoya en entrevista para Periódico Victoria indicó que la Semana Santa constituye el elemento más importante de la iglesia católica, ya que representa el cuestionamiento que tiene el ser humano en torno a la muerte, la explicación de dónde viene, qué hace aquí y hacia dónde va. En ese sentido, la Semana Santa viene a conmemorar lo que se ha profetizado desde el antiguo testamento y que viene a cumplirse y ser legado a partir del testimonio escrito a través de los evangelios, donde se relata lo que es la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

“La Semana Santa tiene variaciones, ya que se conforma en diferentes periodos según el calendario litúrgico, iniciando la cuaresma el miércoles de Ceniza. A lo largo de 40 días durante las celebraciones dominicales, recordamos hechos como la transfiguración de Jesús cuando es tentado en el desierto; la resurrección de Lázaro; Jesucristo mencionando el hecho de que será traicionado, y finalmente con su entrada a Jerusalén, lo que conocemos como Domingo de Ramos, da cumplimiento a lo que se había profetizado, y con ello inicia formalmente la Semana Santa o Semana Mayor”, comentó.

Las ceremonias que tienen mayor significación son el llamado Triduo Pascual; durante el jueves se lleva a cabo la bendición y la misa del crisma, este día se celebra la institucionalización de la eucaristía llevando a cabo el lavatorio de pies y se hace mención de la agonía de Cristo para el Viernes Santo. En el Viernes Santo se realiza el Viacrucis, siendo este un elemento muy interesante. En Durango se realiza una procesión, llamada del silencio realizada por los Agustinos y aunque se hace en diferentes regiones, en Durango es tradición.

Los Agustinos llevan a cabo la procesión del silencio después del Viacrucis, encabezada por un Cristo Sevillano que llegó a Durango en 1687 aproximadamente; en San Agustín se forman dos cofradías, la Cofradía del Dulcísimo nombre de Jesús que ya no existe, y la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que es la que perdura y que durante Semana Santa quienes la conforman utilizan sus cíngulos para formar la valla por donde el Nazareno tanto en el Viacrucis como en la procesión del silencio va delimitado.

Durante la procesión del silencio el Cristo Sevillano va acompañado por nuestra Señora de los Dolores y diferentes figuras que muestran escenas de la pasión de Cristo, pero sobre todo es en este día cuando se llevan a cabo las condolencias, y se hace el rosario de pésame a María.

“La procesión del silencio va acompañada por los morados, quienes portan unos cojines donde van colocados los clavos, la corona de espinas, las cuerdas que se utilizaron para azotar a Jesús, la columna y el gallo; todos estos elementos que formaron parte del martirio y muerte de Cristo, son llevados durante toda la procesión, la cual parte del templo de San Agustín”, indicó.

Al cuestionarlo sobre los cambios que ha sufrido la celebración de la Semana Santa Alonso Barrios nos comentó que el principal cambio se dio a partir del Concilio Ecuménico Vaticano Segundo donde cambia la liturgia, siendo el elemento más preponderante en torno a este cambio la ceremonia de tinieblas, en la cual se colocaba el tenebrario en el centro del presbiterio de la catedral, siendo este un mueble único en todo el mundo y cuya proyección triangular evoca a la providencia.

Las 15 velas utilizadas representaban los salmos de Jeremías que a su vez simbolizan la pasión dolorosa de Cristo y conforme se iba cantando, las velas se iban apagando consecutivamente, hasta que la vela de arriba (blanca en su totalidad) se trasladaba a la parte posterior del altar, que estaba cubierto y la iglesia quedaba complemente oscura, haciéndose sonidos con los libros o manos, incluso matracas, en alusión a las convulsiones de Cristo antes de su muerte.

La vela que se ocultaba, la de cera pura, representaba a María quién era la única que tenía la esperanza y la creencia en la resurrección de su hijo. A partir del año 1962 esta ceremonia ya no se lleva a cabo, siendo sustituida en la actualidad por la del Fuego Nuevo.

Martínez Barrios manifestó que en la ceremonia del Fuego Nuevo se emplea el cirio pascual, donde el obispo marca en él el alfa, el omega, el principio y el fin, y a partir del cirio se prende una vela y se va pasando esa luz hasta que el templo queda completamente iluminado dando así inicio a la Pascua, que corresponde al tiempo transcurrido desde la aparición de Cristo, hasta que asciende a los cielos. De ahí se da el rito de Pentecostés y la predicación de los apóstoles por el mundo para predicar el evangelio.

“Es por eso la importancia de la Semana Santa, ya que a partir de nuestra fe se citan las palabras de Cristo mismo: El que cree en mí, no morirá jamás. Se trata de ir a predicar que ha resucitado y que todo el que cree en Él vivirá por siempre”, añadió.

¿TRADICIÓN PERDIDA?

El entrevistado considera que el surgimiento de nuevas creencias ha ido dejando de lado la verdad, la cual está contenida en los evangelios. El hecho de que las personas hagan una interpretación a su manera y no lo vean desde la definición correcta de quienes han estudiado para lograr este entendimiento, sin duda ha influido. “Siento que esos elementos han confundido lo que es la verdad en Dios, que es la Iglesia Católica. Esto da como resultado que muchos jóvenes hayan ido perdiendo los valores cristianos y familiares, dando como resultado el no incentivar en las personas las virtudes, el que una persona pueda refutar la cuestión del pecado a partir de la virtud de la templanza, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la esperanza, la caridad y la fe”, dijo.

Barrios considera que el desconocer esos valores y no acercarse por propia voluntad a la palabra de Dios, por obvias razones genera en la sociedad no vivir como se debe la Semana Santa, lo que conlleva a no tener un conocimiento de la historia de la iglesia y los sacramentos y, por ende, no respetarlos. Sin embargo, por fortuna existen aún jóvenes que forman grupos juveniles y gracias a esto quienes se encuentran alejados de la fe logran la comunión con la Iglesia Católica.

“Decir que la tradición se ha perdido sería equivocado, las tradiciones han cambiado, la celebración continúa, pero ajustada a tiempos modernos. La solemnidad hoy es diferente, pero no se ha perdido del todo, mucha gente vive esta devoción y la hereda a su familia. Otra contribución importante son las Pascuas Juveniles, en donde participan laicos cercanos a la fe y sacerdotes que la supervisan y bajo el lema de Cristo Vive, símbolo cristero, acercan a quienes deciden retomar la vida en Cristo”, concluyó.

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