Siendo bolero descubrió su vocación de Guía Turístico

Juan Carlos Chávez

“Cuando uno desea con todo que algo suceda, siempre busca la manera de colocarse en el lugar adecuado para lograrlo” esta es la manera de pensar de Isidro Olvera Tinoco, quien tiene ya 14 años de desempeñarse como guía de turistas conduciendo una de las unidades de la Dirección de Turismo Municipal, en donde le da a conocer a los visitantes parte de la historia de esta ciudad en cada uno de los recorridos que realiza en estos camiones tipo tranvía.

Originario de esta capital, por cuestiones económicas emigró a Ciudad Juárez Chihuahua para tratar de alcanzar un mejor nivel de vida, de oficio joyero resintió la caída de esta actividad debido a la inseguridad que se vivió hace algunos años en Durango, pues sus clientes dejaron de comprar joyas, no obstante, nunca olvidó sus orígenes y en la vecina entidad del norte presumía de manera constante los atractivos turísticos de Durango, especialmente de su sierra.

Al heredar de su padre una “bolería” ubicada en la plaza de Armas, y al grave incremento de la inseguridad en Ciudad Juárez, Isidro decidió regresar a Durango, más que otra cosa, para proteger a sus hijos, por lo que empezó a trabajar de bolero,  justo al lado del módulo de la Secretaría de Turismo, en donde le empezó a tomar interés a las explicaciones que se daban sobre los atractivos de la ciudad, tan es así que empezó a subirse en el tranvía, inclusive recibió capacitación, sin imaginarse que al renunciar uno de los guías le iban a ofrecer este trabajo, el cual, como lo mencionó, va para 15 años de realizarlo.

Isidro Olvera reconoce que en los inicios de este servicio, los guías proporcionaban datos inexactos, o desconocían sobre la historia de las calles, edificios, monumentos, plazas y todo lo relacionado con la infraestructura de la ciudad, por lo que de manera empírica, iniciaron una especie de competencia, para ver cual de los guías conocía más sobre la historia de Durango, información que se compartían y de esta manera retroalimentaban sus conocimientos, obligados también por las preguntas frecuentes de los paseantes, a quien considera como un compromiso, siempre hablarles con la verdad, es decir, no mentirles sobre la historia o sobre algunos hechos, ya que para el siempre será mejor reconocer que no lo sabe, lo que lo obliga a investigar para poder informar de manera adecuada en la siguiente ocasión.

Tiempo después, los guías turísticos tuvieron la oportunidad de cursar un diplomado, mediante el cual adquirieron una serie de conocimientos con los que profesionalizaron este servicio, reconocen que no son historiadores, pero de manera autodidacta se capacitan día a día, la demanda de estos paseos ha ido en aumento, especialmente en temporadas vacacionales como la que se vive en estos momentos, en donde por día realizan hasta seis recorridos con duración de 50 minutos a una hora, siempre tratando de cambiar la información que proporciona, no hacer su labor de manera rutinaria, Isidro asegura que este trabajo le ha dejado un sinfín de satisfacciones, pues para ellos el reconocimiento de la gente es muy importante, lo mismo les sucede a sus compañeros,  considera que para ser guía de turistas se requiere de una gran vocación, y en su caso es algo que hace con todo el gusto del mundo, tan es así que en ocasiones los han llamado para dar algunas pláticas, por último exhortó a quien tenga la inquietud de ser guía de turistas acercarse a las instancias correspondientes, siempre y cuando sienta la vocación, pues no hay nada como disfrutar lo que se hace y tratar de ser el mejor en cualquier labor que se emprenda. Por esta labor y por su buscar la superación personal de manera permanente, el periódico Victoria de Durango reconoce la trayectoria de Isidro Olvera Tinoco.

 

 

 

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