Sin una despedida muerte duele más

La pandemia

ha transformado

la percepción

del fallecimiento

Daniela Morales Silva

Sin despedirse, miles de personas se han ido de este mundo terrenal a causa del Covid-19, pues sus cuerpos fueron enviados del hospital al crematorio, o bien, fueron entregados a sus familiares en un ataúd envuelto en plástico.

Sin funeral ni velatorio es como se han vivido la mayoría de las historias que enlutan a los duranguenses por la pérdida de un padre, una esposa, amigos o compañeros de trabajo.

Es así como el duelo por Covid se ha convertido en un asunto doblemente difícil, llevado por el confinamiento, la distancia social, la falta de espacios, pero sobre todo la falta del cuerpo tangible del ser querido.

“Yo vi a mi papá un día antes por la ventana de su habitación, luego se lo llevaron al hospital, estaba muy mal por el Covid y ya no regresó a casa”, platicó Marcela, quien en noviembre del año pasado perdió a su padre a causa de la pandemia.

A casi un año de la pérdida no puede evitar llorar al relatar que fue por medio de una videollamada, realizada con apoyo del personal de salud, que vio a su padre Manuel por última vez, y que únicamente alcanzó a decirle lo mucho que lo amaba y que cuidaría a su madre.

Ixchel Montoya, psicóloga y tanatóloga, mencionó que, al no despedirse como tal de un ser querido, sobre todo cuando se trata de los padres, no hay un “cierre”, es decir, no se termina el duelo e incluso se espera que la persona que ha fallecido regrese.

Comentó que es importante atender el duelo por Covid para lograr que quienes atraviesan por esta pérdida lleguen a resolver la despedida.

“Todos los duelos son dolorosos, pero con el Covid se potencializan más, porque no hay despedida”.

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