Sufren abuso de funeraria

Luis Pineda

Con el deceso de la señora Lorena Nevárez Gutiérrez, sus hijos y su esposo han vivido un calvario; los menores quedaron en el desamparo y el viudo endeudado, y es que habían contratado dos paquetes en la Funeraria Latinoamericana, solo que no se los hicieron válidos, y ahora les están negando el reembolso.

Don Rogelio, y sus hijos Manuel y Dulce María Lemus Nevárez, viven en condiciones precarias en la colonia FOS La Virgen II, con techos de lámina, sin puertas, sin agua, una letrina y solo unos enseres domésticos.

En cuanto a las condiciones climáticas, prácticamente sufren todo el año, cuando hace frío, cuando hace calor, cuando hace aire y cuando lleve, pues sus condiciones son de alta vulnerabilidad.

Gabriel Ramírez, amigo de la familia, dio a conocer que el señor Rogelio, desde hacía tiempo adquirió un contrato por dos paquetes por cerca de diez mil pesos cada uno con la Funeraria Latinoamericana, ubicada sobre el bulevar Felipe Pescador, en la Zona Centro, y de manera periódica estuvo llevando abonos, logrando pagar cerca de cinco mil pesos de cada uno.

El pasado 7 de marzo, la señora Lorena perdió la vida al sufrir un infarto luego de complicaciones por enfermedades crónicas como la diabetes e hipertensión, además de sufrir una falla renal al no poderle realizar diálisis.

Tras su deceso, su esposo acudió a la funeraria, les solicitó que, de los dos paquetes se hiciera uno para que les pudiesen brindar el servicio de velación y darle cristiana sepultura a la fallecida, sin embargo les dijeron que no, además de que tampoco les quisieron regresar el dinero.

Ante la desesperación por darle el último adiós a la señora Lorena, don Rogelio acudió a la Funeraria Garrido, en donde les brindaron todas las facilidades, sin embargo, se tuvo que adquirir una deuda.

Finalmente la señora fue sepultada.

A los pocos días, el señor Rogelio regresó a la Funeraria Latinoamericana a solicitarles le reembolsaran la cantidad que les estuvo pagando por meses, le dijeron que sí, y hasta el momento lo han traído a vueltas y vueltas, situación que se ha tornado complicada, puesto que a veces no hay dinero ni para comer, mucho menos para el transporte público.

Manuel Rogelio, el hijo mayor del matrimonio Lemus Nevárez, sostuvo que “en la funeraria, nos negaron el servicio, y tampoco le han querido regresar el dinero a mi papá, lo han traído a puras vueltas, pero también supe que a mi papá le querían cobrar una vacuna, creo que del Covid, le pedían siete mil pesos más”.

“El hecho es que le querían cobrar casi el doble del paquete que mi papá había contratado, y ahora pues no nos quieren regresar nada de dinero. A veces no tenemos ni para comer”.

Don Rogelio trabaja como velador en una constructora y el sueldo que gana apenas les alcanza para una comida al día.

Sus hijos, Manuel Rogelio y Dulce María, de 17 y 14 años de edad, ya no tuvieron la posibilidad de estudiar, ninguno de los dos terminó la secundaria.

Ahora la preocupación del viudo es poder hacerle frente a la deuda que adquirió para poder sepultar a su esposa.

Cabe hacer mención que en Funerales Garrido les han dado todas las facilidades al saber de las condiciones en que viven.

ALERTA DE SUICIDIO

Manuel Rogelio comentó para que su hermana, Dulce María, en más de dos ocasiones ha intentado quitarse la vida, una de estas por sufrir bullying en la escuela, siendo esa una de las causas por las cuales decidió ya no estudiar.

Además sufre de trastorno bipolar y de ansiedad.

“Mi hermana se ha intentado quitar la vida varias veces, ha tomado mucho medicamento controlado, se ha cortado las muñecas, una tía de nosotros la cuida y tengo miedo de que algo le vaya a pasar, yo sufro de depresión”.

AYUDA

Por otro lado, Gabriel Ramírez, desde el fallecimiento de la señora Laura, se ha dedicado a ayudarles como ha podido, ha buscado la manera de hacerles llegar alimento, ropa, calzado, sin embargo, hasta el momento ha sido insuficiente, por lo que a través de este conducto hace un llamado a la ciudadanía para que apoye a la familia en mención.

“Hasta ahorita hemos ayudado con lo que hemos podido, poquito de aquí, poquito de allá, hemos podido gestionarles algo de alimento con personas de buen corazón, yo le pido a la gente que vea por esta familia, viven en condiciones verdaderamente difíciles, y por supuesto, lo que preocupa son los hijos, sobre todo el caso de la niña”.

Finalmente proporcionó un número telefónico para quien desee ayudar, se ponga en contacto con él: 618-292-16-60.

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