Sufren carencias al salir de prisión

Llegan a considerar que adentro al menos tienen un plato seguro de comida

Luis Pineda

Una persona privada de su libertad, si bien es cierto que pierde muchos de sus derechos, dentro del penal tiene una serie de beneficios que le otorga la ley, entre ellos recibir alimentación (las tres comidas), un lugar donde dormir, además de la oportunidad de desarrollar sus habilidades manuales y educativas.

Algunas de las personas que, luego de cumplir su condena y obtener su libertad, se enfrentan a otra realidad, y es que, al no tener casa, familia, un lugar donde dormir, vuelven a delinquir para regresar al Centro de Reinserción Social, en donde tienen todas las comodidades.

En este sentido, la subsecretaria del Sistema Penitenciario, Iliana Alvarado, da a conocer que hay casos de reincidencia, “son por muchos factores”.

“Por fortuna no es un índice alto, sin embargo, el concepto de reincidencia no es algo que tengamos definido, y es que para el sistema penitenciario debemos contar con ciertos requisitos, y bajo esos conceptos, sí tenemos pues casos de reincidencia”.

En torno a que hay personas que prefieren estar encerrados que en la calle dijo que “en el sistema penitenciario, tanto estatal como federal, nos rige nuestra forma de trabajar el artículo 18 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, y también la Ley Nacional de Ejecución Penal, ahí nos marca todas las obligaciones que tenemos con las personas que ingresan a una prisión; y efectivamente una de las obligaciones que tenemos nosotros como autoridad penitenciaria, es suministrar alimento a cada una de las personas privadas que ingresan a uno de los centros, cuentan con tres alimentos al día, lo cual muchas personas en su vida normal no lo tienen”.

“El hecho de decir prefieren, pues yo considero que es un concepto muy personal, sin embargo, sí nos han manifestado que al menos tienen un plato seguro de comida”.

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