De frente a la contingencia sanitaria por el coronavirus, se implementó la llamada Ley Seca en alcaldías de la Ciudad de México, ocho estados y 38 municipios al interior del país.
Ante esta situación, se alertó sobre la venta de productos adulterados, lo que perjudica la salud de la población, tal como ocurrió con los 21 muertos e intoxicados en Tamazula y Mazamitla, Jalisco y 10 más en el estado de Puebla.
Asimismo, aunado a ello, con el cierre de bares y restaurantes, se generó una caída cercana al 50 por ciento en las ventas de abril, según estimaciones de la Asociación Nacional de Distribuidores de Vinos y Licores.
Al respecto, Iñaki Landáburu, presidente ejecutivo de la asociación, explicó que el sector reportó una caída del nueve por ciento en marzo, con tendencia negativa desde hace 10 meses debido al deterioro económico y la desconfianza que ya mostraba el país.
“Los cierres de centros de consumo como restaurantes, bares y antros afectaron grandemente nuestros negocios, y muchos de ellos, es posible que no vuelvan a abrir”, lamentó.
Destacó que todas las categorías muestran importantes reducciones en su consumo, menos los aguardientes de bajo precio, los coolers y por supuesto la cerveza, que ya se agotó.
La recuperación económica será lenta por la pérdida de empleos, de ingresos, el bajo ánimo de festejo, el tipo de cambio y un sinnúmero de factores que harán que el consumidor busque productos sustitutos de menor precio, encontrando alcoholes ilegales.