¿Por qué morimos?

Alma Rosa Sarabia Méndez

Hablar de la muerte no es un tema agradable para la mayoría de las personas, ya que significa reconocer nuestra fragilidad y lo efímera que es la vida del hombre.

Sin embargo, la muerte es tan real y segura para todos aun cuando nos haya sorprendido -especialmente en este tiempo de pandemia-, con la partida repentina de seres queridos, amigos y una gran cantidad de personas en el mundo.

Preguntas como ¿por qué morimos? ¿qué es la muerte? ¿hay vida después de la muerte? Reflejan el misterio de este aguijón que sigue asolando a la humanidad.

Las respuestas a la vida y muerte del ser humano, así como su destino eterno, se encuentran en la Biblia, la palabra de Dios.

En su propósito original no estaba la muerte. Adán y Eva disfrutaban de la presencia del Creador y una plenitud de vida en el jardín del Edén, sin embargo, ellos escogieron la desobediencia y con ello las consecuencias del pecado al mundo entero: “y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre”, Génesis 3:22.

Además de la muerte física, Adán y Eva experimentaron la muerte espiritual, esto es, la separación de Dios y la comunión que antes tenían.

La siguiente reflexión nos muestra la realidad de la muerte y el dolor y frustración de los hombres ante lo inevitable.

“Cuando muere uno de nuestros seres queridos y vamos al cementerio, tal vez nos unamos a una larga procesión. Puede ser que nos sentemos o nos pongamos de pie alrededor de la tumba y escuchemos atentamente mientras el ministro entrega el cuerpo a la tierra y lea versículos bíblicos sobre la resurrección. Luego bajan el ataúd. Tal vez volvamos después a dejar flores y pasar un rato de pie con la cabeza inclinada en memoria y respeto. Nuestro ser querido ha muerto y no lo podemos traer de vuelta.

Cuando Jesús fue al cementerio fue distinto. Su amigo Lázaro había muerto, y cuando Él llegó a la tumba ejerció su poder y autoridad sobre la muerte y le ordenó: ¡Lázaro, ven fuera!” (tomado del Pan diario)

Marta – hermana de Lázaro- estaba desconsolada y sin esperanza cuando Jesús le dijo:

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”, Juan 11:25-27.

Lázaro fue resucitado porque Jesucristo venció a la muerte al morir en la cruz por nuestros pecados y resucitar al tercer día.

Para los creyentes, la muerte es la puerta a la vida eterna, pero para aquellos que rechazan el sacrificio de Jesucristo y niegan el hecho de su resurrección, enfrentarán el día del juicio final. Aquellos que murieron sin haber aceptado la gracia de Dios serán condenados.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”, Romanos 5:8.

La muerte no es una posibilidad para la humanidad. Es lo más seguro que tenemos delante y conviene que consideremos nuestra actitud ante este hecho inevitable.

Querido lector (a) ¿tienes la confianza de que tu destino eterno es el cielo, la vida eterna y una perfecta comunión con el Creador? Puedes tenerla, pero sólo si has recibido a Cristo como Señor y Salvador.

Informes: almarosa_sarabia@hotmail.com y a los teléfonos (866) 6503371 -celular- y (866) 6340050.

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