🖊 Opinión | Así cómo…

-Oye we; ya se te pasó lo molesto del jueves…-; yo no estaba molesto Parásito, estaba lo que le sigue. – Y podemos saber cuál fue la razón de tu “lo que sigue” mi cabeza brillante…-; sí pero vas a hacer que me encanije otra vez; así que te aguantas si me desquito contigo. – Venga, para qué estamos los amigos; claro que, si después de escucharte, me haces una invitación a ése recinto de la gastronomía visceral, pues yo acepto con gusto -.

Resulta mis estimados lectores que, el pasado jueves por la mañana. Al dirigirme hacia mi lugar de trabajo, me dieron ganas de tomarme un cafecito helado por aquello de “la calor” y me dispuse a pasar a saludar a mi buen amigo propietario de una cafetería muy cercana.

Estando en el intercambio de impresiones sobre diversos temas, como suelo hacerlo cada que tengo oportunidad con mi estimado amigo; pues nos percatamos de algo, desafortunadamente no extraño, porque sucede todos y cada unos de los benditos días, pero si muy inusual por registrarse en la vía pública. – Pues qué vieron we…-; pues de repente vi que había personas que se detenían a “observar” el cuadro que se estaba pintando en ese momento…; – qué era we, me tienes en pascuas…-; as-cuas animal…-; lo que sea we, ya cuenta qué pasó -.

Un sujeto en lo que podríamos considerar el atrio de la Iglesia de San Agustín, violentando a una mujer…-; no manches we, neta…-; Simona la Abusiva Mequetrefe…; – y tú qué hiciste we -. Pues lo primero fue colocar mi café helado sobre la mesa; acto seguido, despojarme de la mochila que me ha dado por andar cargando sobre la espalda y tercero pensar muy bien si salir corriendo a agarrarlo a madrazos por miserable, luego de ver cómo le asestó más de un golpe que la hizo desvanecerse sobre una de las bancas.

– Uf, no me quiero imaginar cómo te quedaron las manos we…-; pues no, lamento desilusionarte amigo…; – no me digas que no hiciste nada we, porque el que te va a agarrar a madrazos soy yo…-; pues sí y no. – ¡Oh carambas! Defínete, no has escuchado que estamos en tiempos de definiciones, o eres liberal o eres conservador… o hiciste algo o no we, desembucha -. Déjame explicarte. Como bien sabes a lo largo de muchos años he tenido la dicha de practicar el arte de la defensa personal…; – por eso we, lo “madriastes”…-; que no necio. – Para eso me gustabas we-.

A ver pedazo de animal. Precisamente el tener años con el conocimiento de las artes marciales, me ha enseñado que antes de recurrir a la violencia debes pensar los diferentes escenarios de la situación; luego entonces, rápidamente pensé que no era el indicado para hacer una intervención por lo que decidí, junto con la persona con la que me encontraba salir a gritarle al sujeto cobarde que seguía estrujando a la mujer. Quiero decirte, que además el sujeto, por su aspecto, podría reaccionar de otra manera en contra de la mujer al ver que alguien se metía a defenderla, aunado a que pensé rápidamente que eso podría acarrearme algún problema porque no me iba a medir en lo que pudiera hacer; por lo que mejor opté por realizar una llamada a quienes sin lugar a dudas tendrían que intervenir tal y como lo hicieron.

No tardaron ni cinco minutos en llegar varios elementos de la Dirección Municipal de Seguridad Pública en sus singulares bicicletas a quien por cierto, reconozco el trabajo que realizaron. También arribaron dos patrullas y hasta un motociclista que, inmediatamente, sometieron al agresivo personaje. – ¡Ah que a todas margaritas we! Por eso dices que no hiciste pero sí hiciste. Y qué pasó; se lo llevaron me imagino -. Pues te imaginas mal mi Zángano. Tal como lo supuse que podría suceder si yo intervenía, pues sucedió con los policías. La violentada mujer solamente pidió que la dejaran ir y no quiso levantar ningún cargo. – ¡Ah no mames! En serio pinche cabeza de bombilla…-; Simona la Desconcertada mi Alter. Vieras qué coraje, tristeza, desconcierto, vergüenza nos dio a los que presenciamos el hecho.

– Oye we, y qué pasó con los policías, que hicieron con el machito cobarde ése…-; pues lo tuvieron que dejar ir, pero no sabes la cara de frustración de los elementos, incluidas unas mujeres policías que llegaron al lugar.  “Así suele pasar mi jefe; si no hay denuncia de la parte acusadora, pues no podemos proceder a llevárnoslo; la dama no quiso levantar cargos, sólo pidió retirarse y pues es así como quedan impunes estos sujetos; pues así cómo”.

– No manches we  ¿lo dejaron ir? Que poca…-; pues sí lo dejaron ir, pero no porque ellos lo hayan querido, me tocó atestiguar esa manera de impedir su trabajo. Claro que no hay que dejar de lado lo que conllevó a aquella mujer a desistirse de cualquier denuncia; pero tienen razón aquellas personas que dicen que muchas veces la mujer permite ser violentada; aunque no es justificación para que cualquier…; – cabrón…-; tú lo dijiste, las lastime de esa manera.

– Pues sí we, como dijo el policía, “así cómo”. Oye we, tanta impunidad ante estos delitos me da rabia; qué bueno que no te metiste porque si lo hubieras madreado, estoy seguro que ahorita estuvieras relatándome tus cuitas desde alguna fría celda, o desde una cama de hospital porque estoy seguro que entre el valiente sujeto y la violentada dama, te hubieran agarrado a fregadazos. Este tipo de historias hacen que me de un hambre we; invítame unos tacuches de triplay pinche pelón, es quincena -; vale we, vámonos.

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