🖊 Opinión | Mi Jefe

Marco Antonio Espinosa López

Qué onda Alter, por qué andas tan cabizbajo…; – qué onda we  ¿a poco se me ve que ando agüitado? -; pues no sé si andes agüitado, pero lo que si se ve a kilómetros, es que andas atarimapendecuarizado. Anda, platícame qué te pasa…; – pero si te cuento me invitas unos tacuches de triplay para que me sirvan de terapia de relajación we…-; pareces político en campaña mendigo Mequetrefe, no das paso sin huarache…; – pues si traigo huaraches pinche pelón es porque el prejidente ya dijo que no necesitamos acumular riquezas y, pues con estos huarachitos, me la pasaré cachetona unos añitos más, son de llanta Michelin; pero ya en serio, sé muy bien que terminando de contarte me va a dar una hambre, que sólo los tacuches me pueden apaciguar -; está bien, como tú dices ¡Venga!

– Pues resulta que el día de mañana es el Día del Padre y pues ya sabanas que mi progenitor anda un poco lejos de este ser tan indefenso…-; cálmate Zángano ¿Cuál ser indefenso? Si eres que ni la fregada…; – nel we, yo sólo me tengo que defender de tus tantos abusos en mi contra, de hecho he pensado denunciarte ante la CONAPRED por tus discriminaciones en mi contra…-; la ¿Qué?…; – cálmate pinche cabeza de bombilla, ya te pareces al de las mañaneras que se hace wey diciendo que no sabe qué es la CONAPRED ¡Ah! Pero cuando andaba de sabrosón buscando la prejidenjia, decía que el Presidente lo sabía todo…-; ya animal, deja de andar metiéndote en camisa de once varas y sigue contándome por qué andas atarimapendecuarizado…; – a güi ta do -. Eso, venga.

– Te digo que por la celebración del día del Jefe, y pues anda muy lejos y, además con esto de la pandemia, ni como ir a visitarlo…-; ¡ah! Pues no mi estimado Rufián…; – ¡Válgame! Un apodo nuevo, Rufián tu chi…-; apúrate que se nos va a terminar el espacio. – Pues es eso we, me haces enojar mucho, te digo que ando así porque no puedo ver a mi Jefe y eso me agüita. Porque en estos días me ha pegado la nostalgia y he recordado mucho tantas historias que pasé con el Jefe de Jefes -. A ver, cuéntame qué tal era tu Jefe contigo. – Verás.

Es un tipazo mi Viejo ¿has escuchado hablar de Supermán? -; claro…; – pues a mi Jefe, ese we, no le llega ni a los talones..-; mendigo Haragán…; – ¿Has escuchado hablar de los Reyes Magos?…-; por supuesto…; – pues esos tres weyes, que diga Reyes, le hacen los mandados -. Anda mendigo hablador. – Neta mi Pequeño Saltamontes. ¿Conoces a “Froid”?…-; claro que lo conozco, no me digas…; – pues sí te digo we; ése ruco le pedía consejos a mi Jefe -. Se me hace que me quieres chorear mugre Parásito…; – Nel we, te estoy diciendo la neta.

Mira, mi viejo, siempre hizo hasta lo imposible por mantener a su familia, aún con carencias, pero siempre unida. Nunca lo vi quejarse aunque tuviera en contra el cansancio, el calor, el frío, la lluvia, el desempleo, el exceso de trabajo impuesto por un patrón miserable. Siempre fue recto en su actuar porque siempre supo que nosotros seguiríamos su ejemplo; y  dicho sea de paso, auqnue se aventaba sus alipuces, nunca nos permitió agarrar algún vicio; por eso te digo que Supermán no le llega ni a los talones.

Ese viejo tan bello que aún anda dando guerra, porque esos sí, sus casi 80 años, lo han convertido en aquellos niños latosos, tercos y obcecados que tuvo que proteger hace algunos años, incluso con su propia vida; sin embargo, siempre, sin saber cómo, pero seguro que como por arte de magia, nos tenía ropa, zapatos, comida y lo indispensable para estudiar. Muchas veces me tocó verlo llorar porque la magia no le salía, pero al final del día, siempre llegaba con una bolsa de pan y un litro de leche para alimentar a sus retoños y no se fueran a la cama sin probar alimentos. Por eso te digo que los tales Reyes Magos, le hacen los mandados; además ésos tres casi nunca te traen lo que les pides.

Y lo que más recuerdo y agradezco de él, es que, apenas con la primaria terminada, siempre tuvo palabras tan certeras, tan concisas, tan precisas, tan motivantes que, aunque me digas lo contrario y me trates como lazo de cochino, siguen siendo sus palabras sabias, las que me han hecho ser quién soy…-; pero si eres un Parásito we…; – nel, eso me dices porque me tienes pura envidia mendigo cabeza de aceituna.

Por eso te digo que mi Jefe, sin ser ni superhéroe de caricatura, sin ser Mago reconocido por todo el mundo y sobre todo, siendo una persona con la mínima preparación, supo sacar a mis hermanitos y a mí adelante, porque yo si tengo hermanos we, no como tú que los niegas y dices que son adoptados;  lo único que neta no le agradezco y que me dan ganas de agarrarle sus trompadas…-; oye, no digas eso de tu Jefe…; por qué no we, si lo único que no le agradezco es haberme obligado a tener que estar pegado a un mendigo mamila como tú…-; anda Rufián, si yo soy el que te tiene que aguantar. Ándale, ya vámonos…; – nel we, dijiste que me ibas a invitar mis tres órdenes de tacuches de triplay…-; no manches, no dijiste que tres…; – ¿qué we, mi relato no vale sus tres órdenes de tacuches? -. Méndigo abusivo, vámonos porque si no me vas a acusar con tu CONAPRED. – Oye verdad que ese wey si se pasa de pen…-; vaaamonooosssss. – Pinche Julián -.

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