🖊Opinión | 1878-1923: ¿Quién fue Pancho Villa?

“El deseo más grande de mi vida es que los hijos de mis hermanos de raza tengan educación”: Francisco Villa

Sólo uno fue, cual buen soldado, grabó en su tumba “ESTOY PRESENTE GENERAL”. Así dice un verso de la canción “La tumba abandonada”, que nos narra el olvido intencionado hacia el héroe legendario del pueblo el duranguense Francisco Villa – a quien se le conoce como el brazo armado de la revolución y en el mundo como el Napoleón mexicano-; sí, olvido de quienes gobernaron a nombre de la Revolución Mexicana y no supieron o no quisieron enaltecer completas las páginas de la historia de la Revolución Mexicana, reconociendo las hazañas de todos sus líderes, políticos y guerreros, lo mismo los que escribieron paginas brillantes con su espíritu libertario y su inteligencia, como Madero y Carranza; así como aquellos hombres extraordinarios y surgidos del pueblo, como Villa y Zapata, que abrazaron la lucha revolucionaria con entrega incondicional y con anhelos de justicia para su pueblo; y que con valor indómito vencieron en los campos de batalla, primero al ejercito del tirano Porfirio Díaz en mayo de 1911 en Ciudad Juárez Chihuahua; y después en las filas del Ejercito Constitucionalista instituido el 19 de febrero de 1913, por el entonces gobernador de Coahuila Venustiano Carranza, en el que miles de campesinos ofrendaron sus vidas en la guerra revolucionaria, combatiendo al cobarde usurpador del poder presidencial llamado Victoriano Huerta y cuyo ejercito fue destrozado en la memorable batalla de Zacatecas en junio de 1914, por la gloriosa División del Norte comandada por el Gral. Francisco Villa -cabe recordar que en esta histórica batalla destacó el arma de artillería al mando del Gral. Felipe Ángeles-. Fue hasta el año de 1976, cuando el entonces presidente de México, Luis Echeverría, le hizo justicia histórica al humilde peón de hacienda Doroteo A. Arámbula, nacido en el rancho “La Coyotada” ubicado en hoy municipio de San Juan del Rio, Durango; a quien el destino lo llevo al estado de Chihuahua, donde se formó en los ideales anti reeleccionistas y de justicia social, bajo la tutela política de don Abraham González. Ahora recuerdo que tuve la fortuna de ir a recibir en las afueras de la central camionera, la urna que contenía los restos del Gral. de División Francisco Villa, que custodiaban cadetes del Heroico Colegio Militar; aquella recepción fue impresionante, pues el pueblo gritaba con emoción bravía ¡Viva Villa!, ante la preocupación de las autoridades gubernamentales que se sentían rebasadas por la emoción popular, que así glorificaba a su héroe revolucionario, olvidado por la memoria oficial, pero jamás por el pueblo.

Finalmente, en memoria del GENERAL de GENERALES, Francisco Villa, quiero plantear ante las nuevas generaciones y ante los gobernantes de nuestro tiempo, estas reflexiones: así como Zapata lucho por el ideal agrarista, Villa, quien no tuvo oportunidad de asistir a la escuela, propuso el ideal de la educación popular para desterrar la ignorancia en el México rural, por eso en 1914, cuando ocupó la ciudad de México, se le acercó José Vasconcelos el ilustre ideólogo de la Revolución y fundador de la Escuela Rural Mexicana –así quedo escrito en las Memorias de Francisco Villa-. La otra idea que propuso el Gral. Villa fue la de castigar con la pena de muerte a todos los políticos que cometieran fraude electoral; así proponía garantizar el SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION, postulado por el apóstol de la democracia Francisco I. Madero, de quien Villa fue siempre un seguidor leal. Como sabemos, el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, propuso reformas constitucionales para castigar el delito de fraude electoral, ciertamente no tan radical como la propuesta de Villa, pero sí suficiente como para disuadir las conductas de mapaches y de políticos sin escrúpulos que se han hecho del poder pisoteando el voto ciudadano. Juventud de mi patria, luchen por un México más justo y más democrático, hagan el camino del bienestar social, bajo reglas de equidad que garanticen los derechos de todos los estratos de la sociedad mexicana. Porque el clasismo y el elitismo económico y político no tienen razón de ser en el México del mañana.

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