🖊Opinión | A que le tiras cuando…

-“Y tú, te vas, jugando a enamorar. Todas las ilusiones vagabundas que se dejan alcanzar. Y no verás, que lo que yo te ofrezco es algo incondicional”… Chale, hasta que este we trae buenas rolas, porque siempre que me subo a su nave, lo primero que suena son noticias, noticias y más noticias.

Bueno, hay que revisar aire a las llantas, niveles de agua y aceite… todo bien. “Súbase mi Reina; vámonos a dar un voltión para que se me distraiga”. Pasemos a la “gas” a rellenar el tanque para aprovechar que el prejidente bajó el precio de los combustibles; es más me voy a llevar unos bidones para llenarlos y guardarlos para convertirme en huachicolero, y ahora que vuelva a subir, la revenderé a un precio razonable; así me voy independizando del cabeza de aceituna.

“Quédese con el cambio jefe”… ¡ah! Siempre quise decir eso (miren la cara de felicidad de mi compañera de la esplendidez mostrada ante el sonriente despachador). No que siempre tengo que pasar vergüenzas porque el hojaldra que siempre me acompaña de “diez pesitos para el chesco” no pasa.

¡Listo! Ahora sí vaaaamonooos. “Pon la música que quieras mi vida; en la USB traigo un buen de carpetas para darle gusto a tu dulce oído… Nada que agradecer, a la Reina lo que se le ofrezca”.

No manches. Que bellos paisajes tiene mi tierra. Es un deleite poder admirar, durante 30 minutos, todo esto que podría asemejarse al mismísimo paraíso. Creo que por eso el Coronavirus se ha resistido y no ha llegado con ganas y solamente ha agarrado de bajada a 18 personas.

“Llegamos mi Reina. Este es el segundo paraíso terrenal; se llama Nombre de Dios… Ese Don Fer, sírvame dos birrias grandes por favor con tocho… Qué tal, está buenísima verdad… Nos estamos vicenteando Don Fer, regresamos pronto… Que tal mi profe Rika, deme una de frambuesa con pay de limón, aquí para mi Reina y una de mango con melón para miguelito…”.

Que plaza tan bonita. Me encanta ver este cielo tan azul, tan transparente. Ahora entiendo porque fue nombrado Pueblo Mágico. Disfruto tanto ver a la gente ir y venir por doquier. Y ahora es mejor porque vengo bien acompañado.

“Qué tal ¿te gustó mi rinconcito de cielo? Ya lo sabía, no hay quien se resista a sus encantos. Tenemos que regresar, pero antes te llevaré a las cascadas de El Saltito; es una sucursal de este maravilloso paraíso… selfies no, no me gusta salir despeinado… Está bien, tú ganas… Anda ya vámonos porque si no en tu casa se van a preocupar”-.

“Toc, toc, toc” (escúchense como si fueran los toquidos de singulares personajes que visitan las casas los domingos casi de madrugada). Baja el vidrio y abre la puerta mendigo Haragán. Qué te mande a hacer. – ¡Oh we! No me grites. Ahora qué te hice…-; nada, eso me has hecho, nada. A qué te mande…; – pues a limpiar el carro por dentro y a ponerle “almorol” al tablero…; así es Parásito, y ya terminé hasta de lavar las llantas que a ti te tocaban y tú estás bien jetón; luego no quieres que te diga de cosas, pero tú te lo ganas a pulso.

  Chale we. Ya bájale a tu nivel de estrés. Neta que no sé cómo te aguanto. El carro no es mío, antes di que te ayudo. Además con esto de la cuarentena, a pesar de que entre semana podemos salir a trabajar, te enloquece el encierro…;- no me hagas reír, en tu vida has trabajado grandísimo Zángano. Así que termina de hacer lo que te mande y apaga ese radio que bien sabes que sólo debe ponerse cuando el carro esta con el motor encendido porque me vas a averiar la batería…; – ¡Uy! Pues que delicadito me saliste cabeza de burbuja. Es más, ya no voy a hacer nada. Voy a ver si me vuelvo a quedar dormido para seguir soñando cosas bonitas y no estarte escuchando-.

¡Ah sí! Bueno pues ojala en tus sueños te den de comer, porque yo no te voy a seguir aguantando Zoquete insolente. Y si tantas ganas tienes que te mantengan sin mover un dedo, ve y busca a algún programa de Gobierno Federal en el que sigan apoyando tu mediocridad, al fin para eso son expertos.

– Oye we ya te enojaste verdad; que tal te caería una birria en Nombre de Dios…-; qué, eres de los ignorantes que no saben que debes quedarte en casa; vámonos ya.

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