🖊Opinión | Causas de la Crisis del 29’. Reflexión para comprender la recesión actual

La semana pasada se escribió en este espacio una columna a modo de reflexión sobre la ética y la moral en la economía poniendo como ejemplo el papel que jugaron las principales agencias calificadoras en la crisis hipotecaria de 2008 donde uno de los principales problemas fue el conflicto de intereses que existía entre el calificado y las agencias calificadoras, puesto que son los primeros los que pagan el servicio de calificación. Por tal motivo y siguiendo con la misma reflexión se darán a conocer las causas de la mayor crisis económica del siglo XX, con lo cual, también se tendrán mayores elementos para comprender la recesión actual (eso es lo más valioso de la historia).

En 1924, la economía estadounidense vivía en plena era de prosperidad, y la guerra europea la acrecentó: durante tres años sucesivos, los Estados Unidos fueron los proveedores de un mercado casi ilimitado. La capacidad industrial de los Estados Unidos también había aumentado considerablemente, y su agricultura progresaba a idéntico ritmo. Sin embargo, La producción superó las necesidades reales de consumo a partir de 1925 donde los stocks aumentaron conforme se reconstruían las economías europeas. Las causas de la sobreproducción fueron: i) Distribución desigual del ingreso, que lleva implícita la limitación del consumo a las capas sociales más ricas en los Estados Unidos el 5 por 100 de la población recibía la tercera parte de la renta nacional; ii) Mantenimiento de precios de monopolio, que obligaba a la existencia de grandes cantidades de stocks sin vender, al comprometerse los fabricantes a mantener unos precios pactados de antemano; iii) Desfase entre precios agrícolas e industriales: los primeros crecen más lentamente que los segundos y hacen disminuir, por tanto, el poder adquisitivo de los campesinos (importante sector de consumo de la industria); iv) La reconstrucción de las economías europeas y el incremento de producción de algunos países menos desarrollados o coloniales durante la Primera Guerra Mundial.

Desde 1925, la actividad de la Bolsa de Nueva York había evolucionado tan vertiginosamente como la producción industrial del país. La cotización de las acciones subía regularmente de año en año, y fueron numerosos los estadounidenses que hallaron en la especulación de la bolsa la fuente de una rápida fortuna: la fiebre de operar a la bolsa tentaba a todos los estratos de la población de modo irresistible que ignoraban todo lo relativo a la industria, a la economía y a la misma bolsa. Todo el mundo consideraba que la economía del país se encaminaba hacia niveles insospechados, y todos estaban persuadidos con que las “mejores acciones” podían conseguirse con muy poco dinero, pensando que debía aprovecharse de aquella buena suerte antes de que pudiera terminarse. La continua demanda hizo subir las acciones a alturas increíbles, y pronto la cotización en la bolsa fue pura especulación, que nada tenía de común con la auténtica solvencia de la sociedad. Mientras sólo se trató, para el ciudadano medio, de invertir sus economías, la especulación siguió dentro de ciertos límites más o menos razonables, pero transcurrió el tiempo y los estadounidenses empezaron a operar en la bolsa con dinero prestado. Una acción de cien dólares nominales podía obtenerse solo por diez, mientras el resto, llamado excedente (noventa dólares), se pagaba a crédito.

En resumen, las principales causas de la Crisis del 29′ fueron tres: en primer lugar, una sobreproducción agrícola que conduce a un incremento de productos en el mercado y, por tanto, una baja de precios e ingresos rurales. Se produce más de lo que se consume y al no vender, comienzan a producirse despidos. Como segunda razón está el poca demanda en productos industriales mantenido gracias a los créditos, que la población solicitó para poder comprar lo que deseaban; y tercero, la especulación bursátil por parte de los financieros de Wall Street, que hacían ganar dinero rápidamente a pesar de que las acciones estaban sobrevaloradas.

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