🖊Opinión | Ciberactivismo… de la Primavera Árabe al K-Power

Durante los últimos años ha quedado muy claro el poder que pueden ejercer las redes sociales y la internet en el activismo social, político o de cualquier índole. El caso México es especialmente interesante.

Uno de los primeros movimientos en los que se registró la capacidad de convocatoria, la presión social y la fuerza informativa de las redes sociales, fue el conocido como la Primavera Árabe, entre 2010 y 2012, cuando los jóvenes de distintos países en África y Medio Oriente salieron a exigir democracia y derechos. Aquello inició en Túnez, se extendió y logró repercusiones en Egipto, Marruecos, Libia, Siria, Yemen y Jordania; en algunos casos lograron derrocar al régimen, en otros hicieron caer a gobernantes, en algunos más fueron reprimidos. En todos los casos, las redes fueron vitales para la organización, la convocatoria y la información.

De entonces a la fecha, la internet se ha convertido en la principal herramienta de comunicación tanto formal como comunitaria. La sociedad civil ha ido descubriendo sus usos; los gobiernos la han tratado de aprovechar a su favor y los mercadólogos han buscado la forma de aprovecharla para todo tipo de campañas.

Otro caso significativo del uso de las redes es el triunfo el primer presidente afrodescendiente en los Estados Unidos, cuyo equipo logró comunicar sus mensajes a través de este instrumento, con la capacidad de identificar a la población usuaria y sus demandas.

Un caso reciente, digo de estudio, es el del activismo del fandom o “Fan Kingdom” del K-Pop que ha superado por mucho a cualquier otro grupo de fanaticada o afición.

Antes hay que describir que el K-Pop es un movimiento de fans de un género musical originado el Corea el Sur y que es identificable por la cantidad y moda de grupos coreográficos, jóvenes con vestuarios llamativos y bailes con música electrónica.

Un movimiento musical, como ha habido muchos otros, especialmente inofensivo por tratarse en su mayoría de adolescentes que gritan, aplauden y se aprenden las coreografías de sus grupos favoritos, sólo eso.. ¿sólo eso?

Pues haciendo un recuento tan solo de lo ocurrido en el último mes, los fans del K-Pop, usuarios por antonomasia de las redes sociales, se han convocado para actuar ante situaciones sociales y han obtenido resultados de envidia para cualquier movimiento social o político; lo han hecho desde sus teléfonos, sin salir a la calle.

Cuando miles de estadounidenses salían a protestar en el movimiento identificado como Black Lives Matter, la policía de Dallas lanzó una aplicación para que los ciudadanos denunciaran a los manifestantes; los ‘inofensivos’ kpopers se pusieron a enviar fotos y videos de K-Pop a la aplicación hasta que la saturaron y fue suspendida.

Más recientemente, los fans se dieron a la tarea de apartar boletos para el mitin de Donald Trump en Tulsa, desde luego apartaron los boletos y no fueron al evento, dejando vacías más de la mitad de las butacas.

En otra jugada, estos mismos aficionados a ese género de música se pusieron a hacer miles de publicaciones en apoyo a Mía Khalifa, ex actriz porno y ahora activista contra la pornografía, hasta convertir en spam páginas porno y eliminarlas de los primeros resultados en los motores de búsqueda.

Y lo más reciente de esta fanaticada, es que cuando grupos homofóbicos lanzaron en las redes el hashtag #OrgulloHetero, los kapopers tomaron el hashtag y lo llenaron de fotos de K-Pop hasta convertirlo en otra cosa y eliminarlo del discurso de odio o de discriminación.

Esos pacíficos adolescentes son el K-Power.

En México es sabido que el principal usuario y beneficiario de las redes sociales, ha sido el hoy presidente Andrés Manuel López, su campaña se basó en la difusión masiva de fake news y de promover mensajes de odio contra el sistema y específicamente contra algunos políticos y partidos adversarios.

Al día de hoy, es dato público confirmado que más de la mitad de los seguidores de AMLO en redes sociales son falsos, bots o usuarios duplicados.

Desde hace mucho se conoce cómo su movimiento, el de López, ha tenido como sustento las granjas de bots, desde las cuales se replican sus mensajes y desde luego los ataques y campañas de linchamiento contra sus adversario o contra cualquiera que se atreve a contrariarlo. Solo cuando las redes, las benditas redes le son adversas, entonces se queja y amenaza con regularlas. Una enésima amenaza de López Obrador contra la libertad de expresión.

Las redes se han convertido en un una herramienta para la manipulación, pero también en juna oportunidad para el debate público, para el contraste de ideas, y para medir el pulso o percepción de los ciudadanos.

@MCervantesM

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