🖊Opinión | El fracaso del #AmloVeteYa

La sola idea de que el presidente López pudiera renunciar a su cargo es ridícula, eso es impensable, improbable… imposible. Creer que hubiera alguna posibilidad de derrocarlo también es absurdo, no existe en México ningún procedimiento que permita tal cosa, salvo el juicio político que tendría que ser iniciado por el Congreso donde el presidente manda.

Ocasionalmente se publica alguna insinuación de que sele podría hacer caer con la presión de la sociedad, con movilizaciones, protestas, resistencia civil o ingobernabilidad. Tampoco hay condiciones para tal cosa, ciertamente un amplio segmento de la población repudia al gobierno de la autonombrada Cuarta Transformación, pero hasta ahora los daños no han sido tantos como para despertar el ánimo de la confrontación violenta.

La movilización pacífica tiene aún menos posibilidades de éxito, pues el primer mandatario y sus seguidores tienden a menospreciar las expresiones de sus adversarios para quienes tienen precocinadas descalificaciones como pirruris, fifís, conservadores, neoliberales y toda una serie de términos usados como epítetos, que ha ido dictando personalmente el presidente López.

La principal defensa del presidente y sus feligreses es desde luego el ataque y su mejor argumento es que los inconformes son los que se resisten a perder sus privilegios, los que quieren mantener el régimen de corrupción. Desde luego el presidente miente, pero o hace de forma tan habitual que parece que hoy a nadie le importa. Si 30 millones creyeron en sus mentiras para hacerlo presidente, muchos de ellos pueden todavía seguir creyendo lo que les diga.

El cargo de Presidente de la República como todos los que se otorgan mediante voto popular en México son irrenunciables, aunque ahora se ha estrenado la idea de la revocación de mandato; en teoría un mecanismo de votación para que la gente dedica si el presidente continúa o se va; en la práctica es un mecanismo adicional de propaganda; uno más de los que se han constituido con forma de programas sociales.

Las posibilidades de que este esquema de revocación pudiera ser efectivo son mínimas y aún cuando en teoría, pudiera ocurrir que una mayoría de los votantes le dijera a AMLO “vete ya”, otra cosa muy distinta es que el pudiera siquiera pensar en acatar tan mandato popular. Obviamente diría que hubo fraude, que hubo manipulación, compra de votos, y todo ese largo etcétera en el que es experto ¿alguien lo duda?.

Finalmente se ha especulado la opción del golpe duro, o golpe de estado, el que solo puede ejecutarse con la participación de las fuerzas armadas. Esa opción también es inviable, pues el Ejército y la Marina son probadamente leales e institucionales, no van a traicionar a una autoridad legal y constitucionalmente investida. Una cosa es que los soldados y marinos sepan que el presidente es un inepto, que sepan que es un peligro para México, pero están entrenados para aguantar.

Ya aguantaron sus insultos, sus calumnias sus difamaciones; no pocas veces López Obrador ha calificado a los soldados mexicanos como asesinos, como delincuentes, lo ha humillado frente al narco, como cuando el trabajo de inteligencia y disciplina que los llevó a capturar a capturar a un capo, les fue pisoteado por orden presidencial y tuvieron que dejarlo ir. Ellos, los soldados saben obedecer órdenes y tienen muy clara la cadena de mando. Luego se les insulta cuando el presidente va a presentar sus respetos, a ponerse a las órdenes de la mamá de chapo y lo hizo cuando les adoctrina con aquello de que los delincuentes son seres humanos y merecen respeto. Y aún con todo eso, el Ejército no se sublevaría.

López Obrador debe permanecer seis años en el poder, va a hacerlo. Quienes ya están hartos de sus malas decisiones, de la manera en que promueve el odio y de sus ocurrencias faraónicas solo tienen una opción, en las elecciones federales del seis de junio de 2021.

La única oportunidad de defensa de México frente a las locuras del emperador está en lograr un Congreso equilibrado y fuerte, un contrapeso que realmente decida sobre las normas y de manera muy especial sobre el presupuesto. Si la oposición logra mayoría legislativa, habrá al menos algo de contención.

@MCervantesM

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