🖊Opinión | El pueblo bueno y sabio anda quemando hospitales

“La ignorancia es la madre de todos los crímenes”.

Honoré de Balzac

Seré muy franco, pero la verdad es que no creo en las bondades de las masas, eso del pueblo bueno y sabio, independientemente de a quién adoran, me resulta más peligroso que democrático.

Hace unas semanas, pobladores de Axochiapan, Morelos, amenazaron con quemar el hospital general instalado en la comunidad, la turba gritaba y amenazaba con llevarse a la tumba mediante el fuego purificador hasta a los mismos doctores.

Hay que reconocer que los representantes del pueblo, ya con los ánimos calmados, aceptaron que fueron presas del pánico y retiraron sus amenazas, ¡menos mal!

Sin embargo, el lunes 6 de abril, pobladores de Sabinas Hidalgo, en Nuevo León, hicieron suyos los deseos de Axochiapan y, ellos sí, terminaron por incendiar las puertas de un hospital que se encontraba en rehabilitación para atender a pacientes de Covid-19. Hoy, las instalaciones son resguardadas por elementos de seguridad estatal y municipal para evitar nuevos atentados.

Daniel González Garza, alcalde de Sabinas Hidalgo, resumió todo de una manera magistral: “los que lo hicieron no tienen madre, así es la palabra”…. Y tiene toda la razón.

Como tampoco tienen madre los ciudadanos que hace poco arrojaron café hirviendo a una enfermera en Yucatán o los que rociaron con agua a otra en Ciudad Obregón, Sonora.

Como tampoco tienen madre los hombres y mujeres que atacaron con cloro a enfermeros en Tamaulipas y en Sinaloa.

Como tampoco tienen madre los que corrieron de su casa a una enfermera de Nayarit por miedo a que, según la gente, contagiara a sus vecinos.

Como tampoco tienen madre los que niegan el servicio de transporte a los profesionales de la salud en todo el país.

El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas dijo hace poco en una entrevista que “nunca habíamos sabido tanto de nuestra ignorancia” como ahora frente a la crisis del coronavirus. Sus declaraciones se vuelven también una crítica severa a gobernantes sin escrúpulos que han priorizado la economía sobre la salud de la población, llevando la dignidad del ser humano a un grado secundario, siempre sobajado por el poder del dinero.

Esos dirigentes tampoco tienen madre, pero muchas veces sí tienen a un pueblo bueno y sabio que es aún más ignorante que ellos mismos.

Debe ser muy bonito vivir en la cabeza del presidente, dice que somos ejemplo para el mundo y que impartimos una lección, ¿de qué será?

DE COLOFÓN. Hace unos meses, el presidente bramaba todas las mañanas contra los hospitales privados, los acusaba de corruptos y los marginaba del sistema de salud. Expertos le advirtieron que los servicios subrogados eran una buena alternativa para no colapsar el sistema.

Ayer, ante la pandemia más fuerte en los últimos 100 años, al fin tuvo que recular.

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