🖊Opinión | En el camino se acomodan las calabazas

Es normal que a quienes les fue muy bien en el modelo político pasado, se encuentren molestos y quieran que este intento de transformación termine. Quienes fueron salpicados con la corrupción, también quisieran el fracaso de este proyecto, y luego, se encuentran quienes ni migajas alcanzaron y se unen a esta indignación y deseo que “su pesadilla” termine. 

No dudaríamos que si les dieran a escoger entre la terminación de la pandemia y el fin del proyecto de cambio, a ojos cerrados se irían por el fin del proyecto de transformación. De allí que el ataque a Hugo López Gatell no cale profundo, porque lo hacen los mismos que han estado atacando a AMLO desde hace año medio, su motivación es política.

Es normal que usen todo tipo de herramientas para intentar debilitar al actual gobierno: azuzan, mientan, distorsionan, exageren. Tratando de crear un colchón social que les dé soporte de apoyo para su cruzada. La usencia de proyecto, y hasta de neuronas, los convierte en rehenes de su propia incapacidad.

También es normal que en un movimiento tan amplio como es Morena, se encuentren aventureros, corruptos, oportunistas. La historia política nos enseña que es parte del proceso de cambio, habrá renuncias, defecciones, traiciones.  Gente que abandone el proyecto porque no era lo que buscaban. 

Los conservadores y grupos que los acompañan usan estas irremediables circunstancias para atacar, no saben lo que son las coyunturas sociales ni los procesos históricos. Pero a ellos ni una organización perfecta los convencería, ellos vienen de la oscuridad y el nuevo proyecto los encandila.

Por no tener una línea política e ideológica clara, el PRI esta metido en una confusión expresa, titubeante se arrima al PAN para una alianza electoral, mientras que, por otra parte, deja ventanas abiertas para llegar a acuerdos con Morena.

Si el PRI conservara sus orígenes nacionalistas, sin duda su identificación sería con Morena, que de ninguna manera es un frente de izquierda sino amplio y bastante plural, con mucho contenido popular y con una idea de construir un país con orientación ética y moral diferente, en donde sin afectar ni a la clase empresarial, ni a la clase media, se fortalezca la pequeña y mediana empresa, se haga más justicia jurídica y económica a las clases bajas, disminuya la corrupción y se engrandezca el país.

La 4T, es un modelo que va en contra de los monopolios y la concentración de la riqueza, para hacerla más social. Regresar la riqueza natural a nuestro país tal y como la concibieron los constituyentes que aprobaron el artículo 127 constitucional, una educación gratuita y de calidad para todos, como lo establece el artículo tercero constitucional y, en general, respetar y se respete nuestra deteriorada carta magna.

Pero el mismo PRI se vio secuestrado por enemigos del PRI, que se apoderaron de él para encumbrarse, convertirse en ídolos, ahora, con pies de barro. Hay una franja priista que fue manipulada de manera grosera durante décadas. Gente que vio el brutal enriquecimiento de sus dirigentes, funcionarios, legisladores.

Es ese priismo ingenuo, honesto, sufrido, usado, el que está cerca de Morena, y no solo eso, es el que votó por Morena el 2018, dejando con un palmo de narices a quienes se habían apropiado de su partido y los veían como servidumbre y con desprecio.

Por eso, estamos ante un fenómeno interesante, las cúpulas políticas, nacionales, estatales, municipales del PRI, se van a donde realmente pertenecen, con los conservadores, buscando sacudirse la frase juarista “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”. Mientras a Morena los priistas de abajo, que no pierden la esperanza de que esto cambie, pondrán su granito de arena para ello y los corruptos y oportunistas en Morena se irán depurando, porque como decía el ranchero “en el camino se acomodan las calabazas. O no.

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