🖊Opinión | Lo importante lo olvidamos

Preocupado por la situación por la que estamos padeciendo junto con la humanidad, he reflexionado mucho sobre las causas que han propiciado esta Pandemia y tristemente he comprendido que estamos dejando de lado otras muchas situaciones que afectan al ser humano, a toda la humanidad y, es el Covid-19 que, con su impacto, el que nos ha distraído del problema mayor que asola a la humanidad, me explico.

Sin siquiera saberlo, el presidente López Obrador ha dicho que pronto veremos la luz al final del túnel, al ver lo inmediato, no recapacita que el túnel de la Pandemia, está dentro de un túnel mayor que es el de la Sindemia Global, existe un informe de la Comisión Lancet sobre la Obesidad que demuestra que las pandemias de obesidad, desnutrición y cambio climático representan el desafío más importante para los seres humanos, el medioambiente y nuestro planeta. Estas pandemias que interactúan representan La Sindemia Global con factores comunes y subyacentes en los sistemas de alimentación, transporte, diseño urbano y uso del suelo. Se requieren, de múltiples actores, esfuerzos conjuntos y firmes para implementar acciones de doble o triple función para abordar los sistemas que impulsan a La Sindemia Global. Estas acciones sinérgicas serán esenciales para lograr la salud planetaria, que definimos como la salud y el bienestar de los seres humanos y los entornos naturales de los que dependemos.

La Pandemia del Covid-19, ha puesto a la sociedad frente a un espejo, mostrándole la profunda injusticia de su sistema económico, los daños de su alimentación hiperindustrializada, el abandono al se llevó a los sistemas de salud pública, su profunda ineficacia para responder a nombre de la humanidad ante una amenaza. La Sindemia, con el Cambio Climático, como su cara más visible, había generado en algunos gobiernos la percepción de que era urgente actuar de manera coordinada, actuar por el bien común. Cada gobierno se posiciona de diferente forma: unos preocupados y dispuestos a actuar, otros ignorando lo que ocurre, y otros más, negando que exista el Cambio Climático y niegan la propia ciencia. En esto destacan Trump y Bolsonaro, quienes han actuado de forma errática ante el Covid-19.

Pero volvamos a lo que hoy preocupa a López Obrador, resulta casi imposible seguir la evolución de la pandemia de COVID-19 con los números que proporciona el subsecretario López-Gatell. La confusión es la norma porque se cambian metodologías, se dan cifras de supuestamente hace tres semanas como si fueran actuales. Con el tan llevado y traído modelo Centinela se extrapolan porcentajes que, los matemáticos dicen, están errados.

No sabemos siquiera si el número de muertos es el correcto porque muchos fallecimientos, no se les hizo la prueba de COVID-19, terminan designados como muerte por neumonía atípica. Lo único cierto es que, más allá de la credibilidad de las cifras oficiales, no se han hecho pruebas suficientes, no llegan a cien mil desde el inicio de la pandemia, y contar con una radiografía aproximada de lo que realmente está sucediendo.

Vemos que México es único país donde los médicos y enfermeras, que son celebrados en todo el mundo, tengan que tener protección cuando salen de sus agotadoras horas de trabajo lo confirma. A los diferentes grupos del narcotráfico, distribuyendo despensas, en distintos puntos del país, ocupando los vacíos que deja el Estado, son muestras de que se requieren medidas de excepción en una situación de debilidad institucional. Por eso tienen que entrar el DN III y el de Marina, y a partir de allí lograr que las cosas funcionen con mayor orden, coordinación y sensatez.

Más allá de las cifras oficiales, eso demuestra que, efectivamente, hemos llegado al pico de la pandemia al mismo tiempo que varios otros países, sobre todo Estados Unidos, a pesar del caos institucional que vive, y Europa, en forma mucho más ordenada, comienzan su proceso de reapertura social y económica, lo que implica que como país debemos reactivar cadenas productivas y comenzar a echar a andar la economía en una situación sanitaria y de seguridad muy compleja.

Pero todo eso debe darse en un ambiente que garantice, por una parte, los mayores márgenes de seguridad sanitaria posible y para eso se necesitan muchas más pruebas, localizadas en ámbitos específicos que nos den un diagnóstico de la situación mucho más certero que los de ahora. Y, por otra parte, seguridad: recuperar los espacios que ante la ausencia del Estado han ganado en estas semanas los grupos criminales.

Confiamos que la Pandemia AMLO no vea esto como una oportunidad para agudizar los controles sobre la sociedad. La protección del bien común solo es posible a través del ejercicio democrático en el que se establezcan los mecanismos más eficaces para que el ejercicio sea los más directo posible.

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