🖊Opinión | Molinos de viento

Es alentador que los duranguenses y el conductor de su destino, el gobernador José R. Aispuro Torres, no detiene ni se distrae con ilusiones que sólo distorsionan la realidad y, en su lugar, se pone a trabajar buscando el bien social, proporcionando los enseres necesarios para evitar el contagio de la Pandemia del Coronavirus y eso lo valoramos de la mejor manera. Por el contrario, la reacción del presidente López Obrador, es contradictoria y nada abona a la credibilidad de las acciones de su gobierno. No hay manera de que el Presidente, pueda autocontenerse, seguir perdiendo el tiempo y lanzar mensajes discrepantes.

Las crónicas de prensa dan cuenta de que se negó a ser sanitizado con gel y que le fuera tomada la temperatura, cuando se lo ofrecieron en el aeropuerto de Tijuana. Se fue tres horas en carretera hasta Mexicali, donde defendió como un acto democrático la consulta ilegal, donde el 5 por ciento del padrón electoral votó para cancelar una inversión de mil 500 millones de dólares.

Antes de iniciar su gira por el noroeste del país, este fin de semana, dijo que era una provocación que le preguntara la prensa si se iba a aplicar la prueba del coronavirus, luego que el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, con quien estuvo el 18 de marzo, informó que había dado positivo.

El Presidente sigue desafiando a los demonios y descalificando lo que su propio gobierno hace. Es cierto que, de acuerdo con el protocolo de la Secretaría de Salud, una vez que el gobernador dio positivo, no requiere que se le haga la prueba de forma automática, pero tienen que estar en vigilancia tanto él como las personas que estén cerca de él, durante una cuarentena de 14 días. También tendría que extremar precauciones, como no estar en reuniones o viajar, porque no se sabe si pueda ser portador del virus. La prueba del Covid-19 se le debe hacer cuando presente los síntomas.

El presidente se lamentaba de que los aerogeneradores de energía eólica “afean” el paisaje de la Rumorosa. Cuando ve en sus aspas no sólo la fealdad de la modernidad, sino la perversidad y corrupción de los gobiernos anteriores en colusión con la iniciativa privada. Olvidó que esos generadores, esos molinos de viento, son los que dotan de electricidad a Mexicali y que esa (entre otras) es la energía renovable del futuro, mientras su gobierno sigue, como hace un siglo, aferrado al petróleo y al carbón.

Después de la declaración del Presidente contra los generadores de energía eólica, realizada en Mexicali (donde ni remotamente echó para atrás la decisión de cancelar la planta cervecera y su inversión), ¿qué inversionista privado va a invertir en el país en medio de una recesión mundial provocada por una pandemia que no parece tener fin a la vista?

Lo grave no es el punto de vista estético del Presidente, sino la falta de comprensión del momento que vivimos. Sus tiempos son otros, pertenecen al pasado, sus convicciones se quedan en él. 

Entendemos el dilema que soporta el gobierno federal, al igual que la mayoría de los gobiernos del mundo, hoy en día: cómo combatir una epidemia que lo rebasa sin destrozar en el camino la economía. Entiendo también que, como han hecho otros gobiernos, no apueste todo a la paralización total de la economía, sino a un cierre parcial, sobre todo en un país donde millones viven, literalmente, al día. Entiendo, precisamente por eso, el interés de retrasar todo lo posible las medidas de confinamiento. Pero lo que no se puede entender es que el propio Presidente boicotee los esfuerzos de su gobierno y sus funcionarios. Don Jesús Reyes Heroles insistía en la importancia de comprender que “en la política la forma es fondo”. Y cuando se descuidan tanto las formas al abordar los dos temas claves de la vida de hoy, que son la sanidad y la economía, el afectado es el país como un todo.

Los empresarios e inversionistas no saben a qué atenerse cuando el propio Presidente los identifica como corruptos e insensibles, cuando se cancelan inversiones o se les denuncia porque “afean” el paisaje. ¿Cómo descalificar las energías alternativas y renovables cuando el petróleo está por debajo de su precio de producción y cada vez más cerca de agotarse?

Es importante señalar que el Presidente no se puede exponer por más tiempo pues habrá mayores los riesgos. En tanto más contacto tenga con gente en aeropuertos y en el país, sus márgenes de riesgo se elevan de manera exponencial. López Obrador puede perfectamente gobernar el país sin salir de Palacio Nacional.

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