馃枈Opini贸n |聽Nos perdemos o nos encontramos

Mientras observamos el desempe帽o de las atinadas medidas emprendidas por el gobernador Aispuro Torres, las cuales han resultado exitosas, aunque no como muchos quisieran, acompa帽adas de los esfuerzos que realiza el presidente municipal Jorge Salum por coadyuvar en la tarea que ha emprendido el gobernante de la entidad, recluido, tambi茅n observo que esta medida sanitaria, necesaria y obligatoria, nos crea la necesidad de reflexionar, meditar, nos conduce al silencio el Coronavirus, se expresa en los supermercados, se encuentra entre la distancia exigida y poco cumplida que permite imaginar esa secuencia entre una persona y otra; es una sensaci贸n que deambula temerosa al contagio de coronavirus; filas ausentes de palabras en espera de disolverse y rehacerse una y otra vez ante las cajas registradoras: medidas inventadas con ciencia o al azar en la necesidad de comprar lo necesario, es una paciencia compartida que presagia tormenta, en cualquier momento, a pesar del calendario preciso que permite hipot茅ticamente salir pronto de las trincheras.

Pero tambi茅n, el encierro me ha redescubierto, he le铆do los libros viejos de los sabios y la reflexi贸n asoma, y me trae nuevas noticias y refrescado otras, se han cimentado mis prop贸sitos y lo que considero cu谩l es mi tarea o funci贸n aqu铆, creo que me falta mucho por hacer, por vivir y quiero gozarlo con mis seres queridos y semejantes y sobre todo lo que puedo ofrecerles, lo que puedo darles de todo coraz贸n, con sencillez, sin pomposidad, dar con la fluidez con que fluye el agua en el r铆o. Si algo observo que nos ha dejado este confinamiento es que ya no hay glamour, presunci贸n ni moda que valga, hoy somos por lo que traemos adentro, por nuestro intelecto, por nuestra gracia, por nuestra simpat铆a, que no tiene que ser aceptada por nadie, m谩s que por nuestro m谩s duro juez: nosotros mismos. En momentos me sent铆 como un hombre persiguiendo las nubes.

He aceptado que mis ilusiones, fantas铆as y deseos vanos no son nada, ni existen, pues s贸lo hay un Ser Superior que rige nuestros destinos, que el pasado ya no existe y que el futuro es hoy, ahora mismo y que 煤nicamente lo que realicemos por nosotros mismos, con prop贸sitos nobles es lo que perdura y que dar es recibir pues todo lo que damos se nos devuelve al doble.

Aprend铆 que esta vida es para comprendernos, para ser tolerantes, pacientes y caritativos; que debemos perdonarnos a nosotros mismos, cada uno sabemos por qu茅, y que tambi茅n debemos perdonar a los dem谩s: todos hemos cometido errores y los seguimos cometiendo.

En este espacio, que me siento privilegiado de tener, siempre pienso escribir sobre temas de inter茅s para todos, que orienten y sean de beneficio, cosas juiciosas. Que levanten la ceja del lector, que incomoden a la clase pol铆tica. He le铆do en este tiempo de crisis muchas columnas, algunos con una aut茅ntica motivaci贸n, con 谩nimo de denunciar algo que no est谩 bien, carencias del sector salud. Otras columnas con claras motivaciones pol铆ticas gubernamentales y no gubernamentales. Todos los lectores est谩n esperando, por las evidentes consecuencias desastrosas de esta pandemia en todos los sentidos. He visto c贸mo se descuartiza a L贸pez Obrador, que se le mienta la madre a L贸pez-Gatell, a quien nom谩s no se le aplana la pentonta curva. Que hay poca propuesta, poca solidaridad, pero sobre todo la incapacidad del gobierno y las torpes decisiones del Presidente que d铆a con d铆a hunde a M茅xico.

Estos momentos que estamos viviendo de tremenda crisis han tenido un efecto casi bals谩mico, recordarnos que, si no podemos vivir con nosotros mismos, somos incapaces de vivir en pareja, en familia, en sociedad, en pa铆s. Sin duda, podemos ocultarlo detr谩s del ajetreo diario, en donde el dinero, el trabajo, nuestras redes sociales y muchas cosas m谩s nos ayudan a olvidar lo miserable de una existencia, en donde nos esforzamos en ser aceptados por el de enfrente, aunque nos odiemos a nosotros mismos profundamente.

Ahora muchos pol铆ticos se consideran de los pobres, de los jodidos, los que en realidad deben salir y exponerse porque viven al d铆a, pero ellos, desde su encierro glamuroso, en donde no saben qu茅 hacer, pasando desde los cursos de arte online, hasta las meditaciones con cualquier imb茅cil que, por m贸dica suma, les va a curar el esp铆ritu, el cual hay qu茅 reconfortarlo. 聽 聽

En esta columna, no quise informar, opinar, ni juzgar, aunque s茅 bien que lo hago impl铆citamente, s贸lo quiero preguntarle: 驴Y cu谩ndo esto termine, y ojal谩 sea pronto, y regresemos a esa nueva normalidad, que estoy seguro, yo no ser茅 igual, 驴y usted ser谩 el mismo? 驴Soberbio, ego铆sta?

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