馃枈Opini贸n | Nostalgias: El d铆a que rob茅 un banco

Ser铆an las dos de la tarde cuando llegu茅 a casa, ya trabajaba y pod铆amos pagar la renta de una casita, le dije a mi madre que ir铆a a leer un rato a mi cuarto, si preguntaban por m铆 les dijera que no estaba.

Le铆a muy tranquilo cuando escuch茅 que tocaban la puerta, voces desconocidas preguntaron por m铆, no est谩 dijo mi madre, como a que horas regresa 鈥損reguntaron- , pues no tiene horario 驴Qui茅n lo busca? Somos amigos de hace muchos a帽os, quisimos saludarlo, le va a dar gusto vernos.

Yo en mi cuartosin poder salir intentaba identificar las voces. Nos regala un baso de agua se帽ora, claro dijo mi madre, con absoluta ingenuidad,les preparo una limonada. Yo ya era parte del Comit茅 Ejecutivo del STEUJED, sindicato administrativo de la Universidad.

Por esos d铆as est谩bamos bajo presi贸n por el gobierno, 茅ramos vigilados, hab铆a ocurrido un hecho que nos pon铆a en riesgo a todos, aparte que como 茅ramos del Partido Comunista, 茅ramos chivos expiatorios de lo que se les antojaba.

No tenia alguna foto reciente de Jes煤s, claro dijo mi madre, les llev贸 desde la que estaba encueradito en unamesa sobre mi cobijita, hasta la 煤ltima en una asamblea sindical. Le vamos a pedir un favor le dijeron, vamos a venir a la noche, no le diga que venimos porque es una sorpresa. Muy bien, dijo mi madre.

Sal铆 de mi escondrijo y pregunt茅 que quienes eran, no se dijo mi madre, eran unos se帽ores, como iban vestido pregunt茅, de traje, contest贸. Sal铆 apresurado para ver si alcanzaba a verlos cuando dos que estaban apostados en la puerta, me detuvieron, quienes son ustedes les pregunt茅, de la federal, ense帽aron una charola que ni vi. Alcance a decirle a mi madre, vaya al sindicato y d铆gales que la polic铆a federal vino por mi.

Me llevaron a unos separos que estaban por la de Ju谩rez, me metieron a una especie de celda peque帽a y estrecha donde hab铆a una silla, cerraron la puerta, qued茅 en obscuridad absoluta. Pocos minutos despu茅s abrieron la puerta, pero me echaron una luz muy fuerte en la cara, as铆 me dejaron como veinte minutos, no estaba esposado, pero cuando me quer铆a mover una voz me dec铆a, no te muevas porque te esposo y te amarro.

Al largo rato entraron unas personas, creo dos hombres y dos mujeres. Alza la cabeza me dijo una voz imperativa, ahora de perfil, ponte de pie, vuelve a sentarte. Todo bajo la luz de una especie de reflector que sent铆a me quemaba.

Si es verdad, escuch茅 que dijeron, no, no es. V茅anlo bien, el otro era menos moreno, el pelo rizado pero de otra forma (yo andaba rarotongo) y mas alto.

Luego entraron dos tipos, me interrogaron, pero su voz era m谩s c谩lida. Que hiciste ayer desde las nueve de la ma帽ana. Llev茅 al registro civil a mi hija (mi hija mayor estaba de meses). Luego me fui a una librer铆a, all铆 se me olvidaron los lentes. Almorc茅 en un restaurante que estaba en cinco de febrero y Constituci贸n, frente a la plaza, unos estudiantes, me invitaron. Regres茅 por mis lentes a la librer铆a, de all铆 me fui al caf茅 鈥淟a Mansi贸n鈥.

Me quitaron la luz del rostro, hab铆a durado con ella cerca de tres horas. Puedes irte, pero a la otra no te escapas, ya te 铆bamos a detener con la marihuana que llevabas el otros d铆a, me sonre铆 y les dije, mejor me inventan otra cosa. Debut y despedida como asaltabancos, la diarrea por el susto me duro como ocho d铆as. O no.

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