馃枈Opini贸n | Nostalgias: Mi ingreso al CERESO

Milit茅 diez a帽os en el sindicalismo universitario, el Partido Comunista Mexicano(PCM) al que pertenec铆a, acord贸 me incorporara en la organizaci贸n e impulsar las lineas pol铆ticas y estrat茅gicas del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad J煤arez del Estado de Durango (STEUJED), en ese tiempo era el sindicato fuerte. Ingres茅 dos o tres a帽os despu茅s de quelo creara Jes煤s H. Carre贸n, Secretario General.

D谩bamos solidaridad al movimiento urbano, a sindicatos, particip谩bamos con el movimiento campesino independiente, que en aquel entonces impulsaba la Central Independiente de Obreros Agr铆colas y Campesinos(CIOAC).

Despu茅s de a帽os de andar recorriendo oficinas agrarias de todo tipo, demostrando condocumentos la legal pertenencia de unas tierras, los campesinos pertenecientes a la CIOAC, dirigidos en Durango por Francisco Gonz谩lez yRafael Jacobo Garc铆a de la direcci贸n central de la CIOAC, acordaron hacer una invacion y apoderarse de las tierras.

Se fij贸 hora y fecha, Rafael Jacobo propuso que yo en calidad de dirigente sindical universitario participara en la toma y que actuara como elemento de protecci贸n en caso de represi贸n, ya que afirmaba que una agresi贸n en mi contra causar铆a mayor protesta.

El d铆a indicado llegamos al predio, ubicamos el lugar, van a venir dijo Jacobo, es mejor que vengan los del gobierno a que venga la gente del hacendado, esos si nos tiran a matar. Si vienen los de gobierno no se dispersen,porque si secuestran a alguno nos damos cuenta.

A las seis de la ma帽ana lleg贸 gente del gobierno, se les dijo que no dejar铆amos las tierras hasta que hubiera di谩logo con el gobernador, al rato regresamos, dijeron.

Dos horas despu茅s la tensi贸n creci贸, nos rode贸 un grupo de j贸venes, detect茅 a uno que ten铆a un taller de bicicletas por mi barrio. Son porros del gobierno, le dije a Jacobo, ya ubique a uno. Creo que no vienen armados, dijo, buena se帽al. Un segundo cerco con polic铆as con macanas y un tercero con judiciales armados

Nunca he visto una acci贸n tan r谩pida, solo diez o quince segundos. Gente con armas llego al centro de nuestro grupo, quise protegerme, pero con gran rapidez me esposaron ysacaron en vilo hasta una camioneta donde me tiraron al piso, tres personas se sentaron y me pusieron los pies en la cara, en la espalda, en las piernas, donde pod铆an y quer铆an, la camioneta salio disparada.

Pens茅, si escucho disparos ya no la cont茅, si no los escucho, tengo chance. Dos de los que iban sentados me apuntaban, uno con una pistola, otros con una metralleta-o como se llamen-. Era camino de brecha, en cada salto se me cerraban las esposas,sent铆a que en cualquier brinco a lasarmas se les sal铆a una r谩faga.

As铆 dur茅 un tiempo que se me hizo largo, en un momento uno de ellos me dijo, para que te metes en estos pedos cuba. Me conocen, dije, saben bien quien soy, no se si sea bueno o malo para mi, pens茅.

Se detuvo la camioneta, diles que venimos con un detenido, que nos abran. El tipo regres贸, que no nos pueden abrir, dicen que no traemos orden de ingreso y as铆 no reciben.

Un tipo abri贸 la puerta, se retir贸,aprovech茅 para pedir me aflojaran las esposas, lo cual afortunadamente hicieron. El tipo regres贸, nos van a abrir, as铆 fue, escuch茅 una puerta de metal que se abr铆a, mas adelante se detuvo, b谩jate me dijeron, era el CERESO.

Estuve tuve unas horas en el 谩rea administrativa sentado en un banca. Luego me dijeron, camina. Regresamos a la camioneta, me tiraron al piso, ya no me apuntaban con armas, era camino de brecha, me est谩n regresando pens茅, ya negociaron. Llegue, sano y salvo,Una camarada muy entrona que se llamaba 脕ngelita dijo que estaba m谩s p谩lido que un telegrama. Debut y despedida, no me dieron ganas ni de pesar por enfrente de ese penal. O no.

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