馃枈Opini贸n | Nostalgias

Darnos un respiro en este
debate entre conservadores
y los del cambio es necesario.
Por eso, aislados, dejando a un lado
el libro que leemos, sin m煤sica,
mirando al techo con la boca
abierta, vienen los recuerdos, con
ellos, las nostalgias de amigos que
ya no vemos, otros que no veremos,
pero que forman parte de nuestros
afectos muy profundos. Hoy
comparto este recuerdo, espero
hagan olvidar por un momento la
situaci贸n dif铆cil que pasamos.
EL MISTERIOSO TROFEO QUE
DESAPARECI脫
En entrega anterior cont茅 que
el equipo de futbol de la Prepa
Nocturna hab铆a ganado una
olimpiada inter universitaria, por
lo cual nos dieron bonito trofeo.
Me lo entregaron a m铆, no porque
fuera bueno para jugar, sino porque
era el 鈥済rillo鈥 que consegu铆a todo.
Le dije al equipo que lo
dar铆amos a la escuela para la sala
de trofeos (no hab铆a), invitar铆amos
al gobernador y al Secretario de
Relaciones Exteriores con todo
su cuerpo diplom谩tico. No me
creyeron nada, no se por qu茅,
pensaron que me lo quer铆a quedar,
y pues todos quer铆an lo mismo.
Me sent茅 en las gradas del
estadio, muy sospechoso se
acercaron a mi Godofredo Garc铆a
y Ra煤l Ortega, me dijeron鈥ye,
la raza va a querer que rifemos el
trofeo, las probabilidades de que
nos lo saquemos son una entre
20, que tal si nos lo llevamos y
echamos un disparejo.
Les dije, 贸rale pues, pensando
en que ladr贸n que roba a ladr贸n,
esta perdonado. C贸mo le hacemos,
nos salimos cuando est茅n distra铆dos
y nos subimos a mi carro, dijo
Ra煤l (ten铆a un VolksWagen, creo
de la segunda guerra mundial). As铆
le hicimos, bajamos por la calle
Venado (la circulaci贸n era en dos
sentidos). Cuando lleg谩bamos
a calle Arista grit茅, hay vienen,
efectivamente, varios carros de los
cuates ven铆an echos madre.
Ahorita me les pierdo, dijo
Ra煤l, enfil贸 por Pino Su谩rez,
pasando Independencia el carro
se par贸, r谩pido a 鈥減ucharle鈥,
ustedes adelante y yo de atr谩s,
grite angustiado, me baj茅 del carro
con el trofeo, ellos 鈥減uchando鈥
adelante, yo corriendo en sentido
contrario hasta llegar a San
Agust铆n, donde fervorosamente
ped铆 por los ladrones que roban a
los ladrones, de ellos es el reino de
lo cielos.
Gran bronca, al otro d铆a la raza
se me ech贸 encima, danos el trofeo,
me dijeron, 驴cu谩l trofeo?, el que
te llevaste, achis dije, yo me fui al
ba帽o y se lo encargu茅 a Godofredo
y a Ra煤l, sal铆 y nadie estaba ya.
Entonces no ibas con ellos, c贸mo
si estaba en el ba帽o, contest茅 con
mucho aplomo.
Pues vamos a buscar 鈥渁l gordo鈥
y a Ra煤l para que nos lo d茅, yo
muy tranquilo me fui a echar
unas 鈥渃heves鈥 con Carlos Luj谩n
al Belmont, no par谩bamos de re铆r.
Luego la bronca con Ra煤l
Ortega y Godofredo Garc铆a,
ma帽ana se los traigo, les dec铆a,
ese ma帽ana no llegaba, luego Ra煤l
me dijo, vamos por el trofeo a tu
casa, no le dije, ya se lo d铆 al gordo,
cuando, anoche, fuimos a mi casa
por 茅l.
Ra煤l Ortega despu茅s me dijo,
me contaste mentiras 鈥渘egro鈥, el
gordo no tiene nada, claro que si, le
dije, pero ya no te lo va a dar jam谩s,
no puedo d谩rtelo, por qu茅, me dijo;
pues se lo trag贸, me vio con cara
de azoro, luego no paraba de re铆r.
Cada vez que nos encontr谩bamos
nos daba ataque de risa, el gordo
se fue feliz, con su trofeo, se le
recuerda con mucho cari帽o. O no.

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