🖊Opinión | Pobreza y Covid-19 (Primera parte)

Desde hace varias semanas se ha escrito sobre diversos temas económicos que tienen relación con el Covid – 19. En la entrega anterior se concluyó el tema de las causas de las principales crisis para tener elementos en el análisis y comparación con la actual situación económica. En ese mismo sentido es necesario volver a presentar el concepto de pobreza y pobreza extrema tomando como base en un estudio que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) realizó, con la intención de medir el impacto de la pandemia en la población vulnerable del país. Sin embargo, es necesario precisar que las cifras en torno a la pobreza nunca se deben considerar con simples datos, la pobreza son personas que desafortunadamente padecen carencias económicas, materiales y sociales, peor aun, bajo ningún modelo económico en el mundo, la pobreza ha dejado de existir.

De acuerdo con lo que establece la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), y ante el consenso cada vez mayor de que la pobreza se caracteriza por una privación simultánea en diversos ámbitos de la vida, el Coneval diseñó la metodología de la medición multidimensional de la pobreza a partir de dos espacios analíticos: el de bienestar económico y el de los derechos sociales. En el primero, se considera fundamental la disponibilidad de recursos económicos porque se reconoce la centralidad del ingreso para la adquisición de bienes y servicios, mientras que en el espacio de los derechos sociales se considera que una persona está imposibilitada para ejercer uno o más derechos cuando presenta carencia en al menos uno de los seis indicadores señalados en la LGDS: rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación nutritiva y de calidad. De acuerdo con la metodología del Coneval, una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una carencia en alguno de los indicadores de derechos sociales y además su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios contemplados en las canastas alimentaria y no alimentaria. La población en situación de pobreza extrema es aquella que presenta tres o más carencias sociales y cuenta con un ingreso total insuficiente para adquirir la canasta alimentaria.

Entre 2008-2018 el porcentaje de población en pobreza tuvo una ligera disminución en puntos porcentuales (2.5), al pasar de 44.4 a 41.9 por ciento, sin embargo, en números absolutos la población en pobreza pasó de 49.5 a 52.4 millones en el mismo periodo de tiempo. De la población en pobreza, aquella que se encontraba en pobreza moderada pasó de 33.3 a 34.5 por ciento, traducido en número de personas pasó de 37.2 a 43.1 millones en el mismo periodo; mientras que la población en pobreza extrema pasó de 11.0 a 7.4, es decir, de 12.3 a 9.3 millones de personas. Entre 2008 y 2018, se observó una mejora en los indicadores de carencias sociales a nivel nacional y en la mayoría de las entidades federativas. Las carencias por acceso a los servicios de salud, así como por calidad y espacios de la vivienda tuvieron las reducciones más amplias en el periodo analizado.

A nivel municipal, en 2015 había 1,698 municipios donde 70 por ciento o más de su población tenía carencia por acceso a la seguridad social, es decir, en 69.4 por ciento de los municipios del país; éstos se concentran principalmente, en los estados de Oaxaca, Puebla y Veracruz, lo que denota la desigualdad territorial en México y su relación con el mercado laboral. En 179 municipios del país más de 30 por ciento de la población no tiene acceso al agua. Asimismo, 455 municipios registraban carencia en el acceso a servicios de salud de hasta 20 por ciento de sus habitantes; principalmente en Oaxaca, Michoacán y Puebla. Entre éstos, siete municipios registran porcentajes de población sin acceso a servicios de salud superiores a 40 por ciento.

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