🖊Opinión | ¿Por qué nadie protesta, ni pone un hasta aquí al maltrato de los bancos a su clientela?

Aunque fueron los primeros en comprender la necesidad de prorrogar el cobro de los préstamos a sus clientes, poniendo así la muestra al gobierno federal, en el trato diario a sus ahorradores, cuentahabientes y acreditados, las sucursales bancarias en Durango, carecen de sentido común en su trato diario, un trato que raya en la indiferencia.

Hoy, los servicios bancarios han entrado en un vertiginoso proceso de digitalización e innovación en sus servicios, pero en el trato directo a su clientela, en el tiempo de la pandemia ha mostrado lo más miserable de su naturaleza.

Diariamente vemos largas filas que se hacen en empresas como el BBVA Bancomer y Banamex, en donde se concentran grandes cantidades de personas al exterior para realizar diferentes trámites.

Los bancos cerraron sus puertas y permiten el ingreso de grupos reducidos, como medida para prevenir contagios del virus y, aunque al interior las cosas se tienen controladas, al exterior se genera un caos.

Las primeras personas de la fila, se colocan justamente en las marcas que fueron hechas para que se guarde la sana distancia, pero una vez que estas terminan, el resto no necesariamente respeta esta medida.

Hombres, mujeres, personas de la tercera edad y embarazadas, permanecen horas en las afueras de los bancos, esperando su turno, mientras que las patrullas de la Policía Municipal, pasan junto de ellos recomendando no salir de casa y mantener la sana distancia.

Es contrastante lo que sucede en los bancos con el resto de las medidas que se han endurecido, ya que mientras cada vez se ven menos personas caminando por la calle, el exterior de los bancos se presenta como un claro ejemplo de lo que no se debe hacer en esta cuarentena.

Hay quienes llevan sillas o bancos para poder esperar sentados en la fila, mientras que otros de plano se acomodan en la banqueta, pues a pesar de que algunos llegan antes de las seis de la mañana, la espera es larga.

Ciudadanos que han tenido que formarse en estas largas filas, refieren que lo hacen para evitar el  incumplimiento en el pago de compromisos financieros, lo que les puede generar cargos difíciles de solventar.

El gobernador Aispuro Torres, a mediados de semana, al abordar la importancia de reforzar las medidas de seguridad, tocó también el comportamiento de las instituciones bancarias a quienes les solicitó que buscaran la manera de respetar la santa distancia.

Lo que todo cuentahabiente o acreditado esperaría de este tipo de instituciones que se dicen de primer mundo, sería una atención aunque fuera de país subdesarrollado. Un toldo, algunos bancos y algunos empleados bancarios ofreciendo algunas bebidas o botana a los que tienen que esperar largo tiempo para ser atendidos.

Ya ni imaginemos como se atendería a este tipo de clientela en bancos alemanes, suizos o ingleses.

Pero como es México, el tato a los mexicanos, de parte de estas instituciones trasnacionales, es de cuarto mundo; como si se tratara de ciudadanos que van a pedir una despensa o a recoger la mensualidad del programa asistencial de la 4T.

Pero como estamos acostumbrados a este tipo de tratos, nadie dice nada y mucho menos se preocupa por hablar con los gerentes y exigirles un trato digno a la ciudadanía duranguense.

Ese es el problema cuando la subcultura de violencia y maltrato, forma parte de la vida cotidiana del individuo.

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